La historia del Centro Cultural Fontanarrosa



Ubicado en la manzana de San Luis, San Martín, San Juan y Sarmiento, el 29 de julio de 1978 se inauguró el Centro Cultural Bernardino Rivadavia, en parte de la entonces plaza Pinasco (actual Montenegro), en un amplio edificio el cual había sido construido en función del Mundial que se jugó en nuestro país ese año y que tuvo a Rosario como una de sus sedes.

La construcción del edificio comenzó en 1975, con el objetivo de utilizarlo como Centro de Prensa del Mundial 78. Casi que con lo justo, fue inaugurado en mayo de ese año, un mes antes que empiece el Mundial.

Finalizada la Copa del Mundo y cumplida la función de prensa, la construcción fue destinada a ser un Centro Cultural. Para el comienzo de la década de 1980, el edificio se asentaba como un espacio destinado a la cultura y la comunicación, albergando a la emisora LT2 (actual Radio2, que unos cuantos años después cambió de sede).

Ahora bien, ¿qué había antes en este sitio? Un lugar icónico de la historia de Rosario: el Mercado Central. El inicio de su historia se remonta a 1857, cuando en la misma manzana se creó el primer mercado rosarino (cuando Rosario era ciudad desde hacía apenas 5 años), en primera instancia llamado Mercado Sud.

En 1904 el Mercado Central inauguraría un nuevo y más imponente edificio, debido que el anterior ya quedaba chico para la gran concurrencia de público y por la falta de higiene que tenía. No tardó en convertirse en uno de los principales lugares de donde la población obtenía sus insumos. Y así sería por más de 50 años.

Hasta que en octubre de 1961 el lugar fue demolido debido a que se estaba convirtiendo en un foco infeccioso, por las malas condiciones de higiene que mantenía. Además, porque el público se estaba volcando a otros lugares.

Si bien se demolió, la “limpieza” no fue la esperada. Allí quedó un gran pozo, un baldío, el cual perduró hasta el comienzo de la construcción del Centro Cultural, como mencioné anteriormente, en 1975.

En el año 2012 el Concejo Municipal aprobó la iniciativa de denominar “Roberto Fontanarrosa” al Centro Cultural, en homenaje al notable humorista gráfico y narrador rosarino.

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