La Plaza Buratovich: corazón del barrio Echesortu

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En la manzana entre Cafferata, 9 de Julio, San Nicolás y 3 de Febrero se encuentra la gran Plaza Buratovich, el corazón del barrio Echesortu. Las plazas no son solo espacios con un poco de pasto y un poco de juego. Las plazas, los parques, son la insignia distintiva de los barrios… son guía. ¿No sabés adónde tenés que ir? Usás la plaza para ubicarte. ¿Necesitás referencia? La plaza es punto de partida. ¿Punto de encuentro? Pues en una plaza nos hemos reunido. El parque de las plazas, junto con los juegos y sus fuentes, así como sus banquitos y árboles, albergan cientos de historias diferentes. La Buratovich no se queda atrás. 

Originalmente conocida como Vizcachera de Doña Luciana e inaugurada en 1924, la plaza adoptó luego el nombre de Santiago Buratovich en homenaje al ingeniero y mayor que impulsó su desarrollo. Buratovich poseía una chacra en Rosario y donó al municipio la manzana donde hoy se emplaza el espacio público. Además, cedió los terrenos sobre los que se levantaron la iglesia San Miguel Arcángel y su escuela, consolidando un núcleo urbano clave para el barrio.



La plaza ha sido remodelada en diversas ocasiones, adaptándose a los cambios y necesidades de la comunidad. El 21 de junio de 2023, el intendente Pablo Javkin se presentó en el encuentro inaugural de las obras de remodelación, donde se instalaron luces, senderos y una plaza de juegos para los más chicos con un gran tobogán al que denominaron “Escalera Mágica”. 

En la actualidad, la plaza de juegos se llena de niños que salen de las escuelas de alrededor y que habitan el barrio, ya que, además del tobogán, cuenta con hamacas, juegos de memoria, subibajas y una pequeña calesita de plástico. 

El emblema de la plaza, más allá de sus juegos, se encuentra en la fuente principal: ocupa un lugar protagónico, combinando historia, identidad barrial y renovación urbana. Esta estructura ornamental de hierro fundido, vinculada a la tradicional fundición francesa Val d’Osne, es mucho más que un elemento decorativo: representa una parte del patrimonio histórico de Rosario.

Instalada en la plaza tras haber sido trasladada desde otro espacio público de la ciudad, la fuente formó parte de una época en la que estos dispositivos no solo embellecían los paseos, sino que también cumplían una función social, brindando acceso al agua a los vecinos. Con el paso del tiempo, el desgaste y la falta de mantenimiento afectaron su estructura, llevándola a perder protagonismo dentro del espacio verde.

Sin embargo, la reciente renovación integral de la plaza permitió recuperar su valor original. Restaurada y puesta nuevamente en funcionamiento, la fuente se integra hoy al paisaje como un símbolo del pasado que dialoga con el presente. Así, la fuente de Plaza Buratovich no solo resiste el paso del tiempo, sino que reafirma su lugar como emblema de la memoria urbana rosarina.

Para quienes viven en el barrio, la plaza es parte de la rutina cotidiana. “Vengo desde chica, cambió mucho, pero sigue siendo el lugar donde nos encontramos”, cuenta una vecina mientras observa a sus hijos jugar en la escalera mágica. Los niños tampoco se quedan atrás: “Me encanta venir a la plaza, me trae mi niñera todos los días”, cuenta Bruno mientras se hamaca. 



Al cumplir 100 años la plaza, en 2024, Juan Carlos Baglietto recordó: “En el ’76 ensayábamos frente a la Plaza Buratovich con un grupo que se llamaba ‘irreal’, donde se han tejido las más diversas leyendas”. No solo se demuestra aquí el valor sentimental de la plaza, sino también sus inicios como semillera artística. 

La plaza frontea a la iglesia San Miguel de Arcángel, la más popular del barrio; y también al club Echesortu (que utiliza la plaza para celebrar sus títulos). Hoy en día, quienes practican básquet infantil y juvenil en el club tienen clases al aire libre en la cancha que se encuentra por San Nicolás. Además, los espacios verdes, junto con el sector de ejercicios, son utilizados por profesores de gimnasia que reúnen cientos de alumnos a entrenar. 

Para los vecinos, la Plaza Buratovich es infancia, recreación y momentos felices. También, en el marco de los 100 años, manifestaron que la plaza los vio crecer y que esa fuente que tanto disfrutaron con sus padres, ahora la disfrutan con sus hijos. 

Las plazas son los espacios públicos que facilitan el encuentro. En tiempos en los que todo es renovación, reinventarse, correr contrarreloj y ser productivo, los espacios verdes barriales son indispensables para desconectar. Por la importancia que significa para el barrio, más la cercanía de los clubes y las escuelas, la plaza reafirma su posición indiscutida: ser punto central de la vida cotidiana.


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Mora Rivarossa
Estudiante de Letras. Instagram: @morarivarossa | X: @morarivarossa | Tiktok: @morariva

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