La esquina de las cúpulas: los edificios de Córdoba y Corrientes

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En el corazón del centro rosarino se cruzan las calles Corrientes y Córdoba, formando una esquina que concentra cuatro edificios históricos y tres de las cúpulas más emblemáticas y representativas del crecimiento urbano y arquitectónico que experimentó la ciudad a comienzos del siglo XX. Esta esquina pareciera funcionar como un puente entre épocas: el pasado arquitectónico que se encuentra y convive con el movimiento comercial y cotidiano de la Rosario actual.

Los arquitectos e investigadores de la Universidad Nacional de Rosario, Anibal Moliné y Roberto De Gregorio, han investigado el proceso de construcción de la identidad del centro de Rosario durante la primera mitad del siglo XX. Un período donde la ciudad buscaba dejar de ser sólo una villa portuaria para afirmarse como una metrópoli en expansión, diversa y cosmopolita, con claras aspiraciones europeas.

En este contexto, De Gregorio señala que, si bien el primer edificio de altura construido en la ciudad fue “La Bola de Nieve” entre 1905 y 1907, frente a la Plaza 25 de Mayo, “esa centralidad duró poco tiempo, enseguida dos empresas de seguros mandaron a edificar construcciones de varios pisos en la esquina de Corrientes y Córdoba, moviendo el centro hasta esa zona…”.



La Agrícola

El más antiguo de estos edificios se ubica en la esquina sudeste. El proyecto estuvo a cargo del arquitecto Federico Collivadino y fue construido hacia 1907 como sede de La Agrícola Compañía de Seguros. Luego, se convirtió en uno de los primeros edificios destinados a rentas en la ciudad de Rosario.

En su fachada se despliega una torre octogonal que forma esquina y culmina con una cúpula bulbosa (Rigotti, s.f). Este remate, destacado por su gran valor estético, se ha convertido en un elemento distintivo del paisaje urbano del microcentro rosarino.

En su interior, se buscó reproducir el modelo de casas criollas o “casas chorizo”, apiladas unas sobre otras. En la actualidad, su planta baja ha sido utilizada para diversos comercios, como las tiendas de indumentaria “Laundry” o “This Week”.



La Inmobiliaria

En la esquina sudoeste, frente al edificio “La Agrícola”, el estudio de J. A. Buschiazzo e hijos proyectó la segunda de las edificaciones que conforman esta esquina: el Edificio de Renta de la Sociedad de Seguros Generales “La Inmobiliaria”. Su construcción comenzó en 1914 y fue inaugurado en 1916. Este edificio adoptó un estilo más lujoso, en sintonía con las construcciones que comenzaban a imponerse en la ciudad de Buenos Aires. Lo que más se destaca de su fachada es la loggia del último piso y la imponente cúpula en ochava, rematada con pináculo (Ente Turístico de Rosario, s.f.; Rigotti, s.f).

Según explican los arquitectos e investigadores Moliné y De Gregorio, durante este período las construcciones en altura respondían a una búsqueda de mayor ostentación y lujo, aunque sin representar originalidad alguna ni escuela propia. Más bien, se replicaban imágenes de edificios emblemáticos en otras ciudades del mundo, una lógica que se mantuvo en Rosario hasta aproximadamente 1920.

Desde hace tiempo su planta baja ha servido para alojar locales comerciales como Personal, Blast, o Todomoda en la actualidad. Mientras que, sus pisos superiores se destinan a propiedades residenciales u oficinas.



Hotel Palace

Ubicado en la ochava noreste de la intersección, el edificio que albergó al Hotel Palace se integra de manera equilibrada al conjunto de construcciones que definen la singular esquina de Córdoba y Corrientes. Proyectado hacia 1920 y construido por la empresa Rafael Candia hijo y Carlos Isella, el inmueble mantuvo su función hotelera durante varios años.

Aún hoy, a pesar de haber sido transformado en un edificio de oficinas y locales comerciales, su denominación original sigue vigente en la memoria colectiva. El edificio se caracteriza por ser más discreto y convencional que los vecinos. No obstante, su presencia urbana le sirvió de marco al último y más monumental palacio que coronó esta esquina: el edificio de la Bolsa de Comercio de Rosario, construido algunos años más tarde.

En su planta baja se mantiene uno de los espacios de encuentro más tradicionales de la ciudad: la Confitería Avgvstvs, donde rosarinos o turistas pueden sentarse a compartir un café mientras observan la intensa actividad del centro de la ciudad. Una curiosidad notable de este edificio es su “cúpula perdida”, así denominada por el arquitecto José Mario Bonacci. Registros fotográficos de la firma Rusca y Cía. muestran una imagen del antiguo Hotel Palace coronado por una cúpula, que aparentemente sólo existió en los planos originales (Guida Brida, 2025).

Por razones que se desconocen, este remate no llegó a ejecutarse, desperdiciando la oportunidad de contar con una esquina única en la ciudad coronada por cuatro cúpulas. Un detalle que despierta entre los rosarinos un sentimiento de anhelo y misterio, y que hoy forma parte del imaginario urbano de esta emblemática esquina.



Bolsa de Comercio

Finalmente, en la ochava noroeste, se alza el actual edificio de la Bolsa de Comercio de Rosario. Proyectado por Raúl Rivera, se comenzó a edificar en 1927 y culminó dos años más tarde, por la empresa constructora Rafael Candia hijo y Carlos Isella. Inaugurándose el 11 de noviembre de 1929.

El edificio no sólo se destaca por su monumentalidad exterior, con su majestuosa cúpula y un grupo de esculturas alegóricas de la agricultura y la ganadería, que refuerzan el carácter simbólico de la institución dentro del paisaje urbano rosarino. Sino también, por el patrimonio que se encuentra puertas para adentro donde el protagonista es el hall central, corazón de los negocios de granos de la región. Hoy utilizado para espectáculos artísticos con fines culturales (Bolsa de Comercio Rosario, 2019).

Antes de la construcción del actual edificio, esta esquina estuvo ocupada por una edificación de una sola planta, conocida como “La Agraria”, visible en registros fotográficos de alrededor de 1916. Años más tarde, dicho inmueble sería demolido para dar lugar al nuevo palacio de la Bolsa de Comercio.

La estructura del edificio, cuyo esqueleto en hormigón armado y rápida ejecución contrastan con su ropaje barroco y sus órdenes monumentales corintios que aún hoy imponen su escala en contraste con las edificaciones vecinas (Rigotti, s.f), consolidan a la esquina como uno de los hitos arquitectónicos del centro rosarino.

En síntesis, esta esquina fue el escenario donde Rosario asentó su centro administrativo y financiero. Dos palacios de renta, un hotel y la sede de la Bolsa de Comercio conformaron un conjunto arquitectónico que, con sus cúpulas y fachadas ornamentadas, expresó las aspiraciones de la burguesía mercantil y agroexportadora de comienzos del siglo XX (Rigotti, s.f).

Hoy continúa siendo uno de los puntos más transitados del centro rosarino. Entre comercios, oficinas y cafés, las fachadas y cúpulas de estos palacios permanecen intactas. Atravesada por la vida cotidiana de miles de rosarinos, la esquina sigue invitando a detenerse un minuto, mirar hacia arriba y encontrarse con un pasado que aún se revela en sus alturas.



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Francesca Beccari
Licenciada en Turismo. Instagram: @fbeccari_ | X: @fbeccari1

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