Fono Bar: el Tinder analógico de Rosario en los ‘90

Comercios históricos Lugares que ya no están Más reciente

En la década del 90’ existió en Rosario un sitio muy particular: Entell Fono Bar. Se trataba de un lugar que disponía de teléfonos fijos en cada una de sus 40 mesas -y números para identificarlas- con la finalidad de que los clientes se comunicaran entre sí.

El bar se inauguró en 1992 y se ubicaba en pleno centro, en San Lorenzo 1479. Funcionaba los fines de semana por la noche y se extendía hasta la madrugada. Luego de un tiempo en funcionamiento, se sumó un dj que pasaba música para bailar y un animador que organizaba juegos.



En aquel entonces, el pub era una novedad para las personas solteras. Los interesados debían marcar el número de la mesa con la cual querían hablar y allí se generaba la interacción. El llamado telefónico era la excusa para romper el hielo, un paso previo a la conversación cara a cara. Esa era la manera de saber si había match o no entre los asistentes. Al lugar solían acudir grupos de amigos, que se sentaban en cada mesa buscando conectar con otros.

Gilda tiene los mejores recuerdos del fono bar. Dice que era muy entretenido porque cada vez que iba conocía a nuevas personas. “Era un lugar hermoso de mi juventud. Con mis amigas pasábamos un montón de horas ahí adentro, siempre iba gente distinta”, detalla. Y agrega: “Estábamos en la mesa y había un solo teléfono en el medio, entonces te daba esa adrenalina cuando sonaba. Primero había que ver para quién era el llamado. Por ahí atendías y no era para vos, sino para tu amiga. Y después tenías que ver quién era el que llamaba”.

Según indica Ariel, quien solía tomar la iniciativa en ese entonces, durante el cortejo telefónico no revelaba rápidamente su identidad, sino que iba dando pistas a medida que se iba desarrollando la charla. Esto generaba un mayor interés en quien recibía la llamada, ya que se generaba cierto misterio. También detalla que para ingresar al lugar había largas filas y que los patovicas elegían a quienes pasaban y a quienes dejaban afuera.

Emilia concurrió al lugar en el 92’, cuando apenas abrió y, según sus propias palabras, era el boom de la ciudad. Cuenta: “Tenía 16 años y con mis amigas hacíamos ahí la previa y después íbamos a bailar a Garage o a Space. Llegábamos y nos daban una consumición, que eran unos palitos y una Coca. Nos matábamos de la risa porque queríamos levantar el teléfono todas al mismo tiempo y se desconectaba. Te llamaban y te decían: ¿Querés curtir conmigo?”. Luego reflexiona: “Mi mamá nunca se enteró que fui porque había gente de todas las edades. Hay algo que visto desde ahora está mal: te llamaban tipos como de 40 años. Nosotras no le dábamos bola a ninguno porque no íbamos de levante, sino para divertirnos”.

Gustavo adhiere a las palabras de Emilia, afirmando que en términos prácticos el fono bar no funcionaba para emparejarse, sino para distenderse y pasar un buen rato. “Fui dos veces. Si había coincidencias a partir de los llamados, la idea era que la gente se intercambiara sus números de teléfono. Pero no vi que eso pasara”, detalla. Además, recuerda entre risas que una tercera vez se acercó al lugar y, tras una explosión en una subestación eléctrica cercana, les regalaron cerveza a los clientes a la salida del bar.

En el 2002, a partir de la crisis económica del país y el avance de las telecomunicaciones, el bar cerró sus puertas. Lo que resultaba novedoso perdió vigencia. Hoy el fono bar vive en las anécdotas de quienes atravesaron sus puertas y se animaron a marcar un número o se sorprendieron al recibir un llamado.



El marketing de la nostalgia: un fono bar en Capital

A finales de 2025 abrió en la ciudad de Buenos Aires Job Núñez, un fono bar con estética noventera que busca rememorar aquellos años analógicos entre tanta invasión digital. El sitio es una sucursal que forma parte de una cadena gastronómica de bares temáticos de la ciudad. Ubicado en el barrio de Núñez tiene 33 mesas con teléfonos, pistas de bowling y un scalextric que recorre todo el local. La idea, además de los llamados telefónicos, es apostar por lo lúdico.

Según una nota realizada por el diario Clarín, desde el comercio indican que el público mayoritario está compuesto por centennials, a diferencia de lo que se esperaría. La juventud, nacida entre tablets y celulares, ve este tipo de espacios como novedosos y originales, ya que no conoció esa realidad. Esto se suma a que en los últimos años se viene registrando un hastío generalizado frente a las apps de citas y las redes sociales por parte de las nuevas generaciones, lo que se traduce en que muchas personas prefieren volver a las formas tradicionales para generar interacciones con otros.

Al igual que en nuestra ciudad, durante los 90’ en CABA y en Mar del Plata existieron este tipo de bares temáticos. Con el auge del marketing de la nostalgia, que apela a despertar sentimientos que nos conectan con un pasado que desde la lejanía se percibe como mejor, quién dice que no tendremos próximamente algo similar en Rosario. ¿Quién está para el retorno del fono bar, ya sea para volver a vivir la experiencia o para conocerla por primera vez?


Fuentes:
Entell Fono Bar: un viaje a los 90 – Planaxia (+)
Vuelve el teléfono fijo, pero a la mesa de un bar: cómo es Job Núñez, el “fonobar” que abrió en Buenos Aires – Info Negocios (+)
El regreso del “fono bar” a Buenos Aires: citas sin apps que recuperan el espíritu de los 90 y atraen a los jóvenes – Diario Clarín (+)
Testimonios de Gilda, Ariel, Emilia y Gustavo

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Milena Schilman
Licenciada en Comunicación Social. Instagram/Facebook: @mileschilman

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