¿Por qué donde hubo mercados hay plazas? Casos existentes, análisis y coincidencias

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Hoy tal vez caminamos por las veredas de la Plaza Montenegro o nos sentamos en los bancos de la Plaza Libertad sin detenernos a pensar que, bajo nuestros pies, existió un mundo de quinteros, puesteros, medieros y changarines. Lo que hoy son espacios de aire libre, juegos infantiles o polideportivos fueron durante décadas grandes estructuras de ladrillo y hierro donde la ciudad palpitaba al ritmo del consumo diario. Esta es la historia de cómo Rosario decidió demoler sus viejos mercados para inventar nuevas formas de encuentro ciudadano.

El corazón del abastecimiento popular

Desde mediados del siglo XIX, con el crecimiento de Rosario como ciudad, los mercados se convirtieron en piezas fundamentales de la infraestructura urbana. Eran grandes inmuebles que albergaban en su interior decenas de puestos alquilados: carnicerías, verdulerías, fiambrerías y pescaderías convivían en un sistema de intercambio constante. En una época sin grandes cadenas de distribución, el mercado era el lugar obligado donde cada familia se abastecía de los productos frescos del día.



Los años ’60: el fin de un modelo

A partir de la década de 1960, este modelo de concentración comercial empezó a resquebrajarse bajo el peso de nuevas exigencias. El avance del discurso higienista puso la lupa sobre las condiciones de salubridad de estos edificios, muchas veces asociados a olores fuertes, falta de refrigeración y problemas de plagas. A esto se sumó el caos de tránsito que generaba el movimiento de carros y camiones en calles que ya no daban abasto.

Paralelamente, surgieron los primeros supermercados, que ofrecían múltiples rubros en un solo local con estándares modernos de limpieza. Bajo la gestión del intendente Luis Cándido Carballo se dio el puntapié inicial para la erradicación de los mercados céntricos, una política que se mantuvo como un hilo conductor a través de diferentes administraciones hasta llegar a la última dictadura militar. Cabe recordar que en el marco de los preparativos para el Mundial de Fútbol de 1978, la Municipalidad impulsó el slogan “Rosario: Ciudad limpia, ciudad sana, ciudad culta”, reforzando la idea de que los mercados eran “focos infecciosos” y “antiestéticos” que debían ser reemplazados por plazas.



De la insalubridad a la recreación

El cambio tuvo una carga simbólica profunda. Donde antes había recintos cerrados, cuestionados por su higiene y ruidos, se crearon espacios públicos abiertos destinados al esparcimiento y la cultura. Lejos de reemplazar la edificación vieja por una nueva del mismo rubro o construir viviendas, la ciudad generó espacios públicos, transformando un sitio de trabajo y comercio en uno de ocio y sociabilidad.


Mercado Central | Plaza Montenegro

El Mercado Sud (luego Central) fue el pionero, inaugurado en 1857 en la manzana de San Martín, San Luis, San Juan y Barón de Mauá. En 1904, bajo la intendencia de Santiago Pinasco, se construyó un imponente edificio de dos plantas y rápidamente se convirtió en uno de los más importantes. No obstante, con el paso de los años su protagonismo fue decayendo, al tiempo que sus condiciones de higiene comenzaron a ser cada vez más deficientes. Si bien a fines de los años 50 se proyectó la construcción de un nuevo “mercado modelo” en otro sector de la ciudad, la inversión -de carácter privado- nunca se materializó.

Finalmente, en 1960 el intendente Luis Cándido Carballo decidió su demolición total. No obstante, el proceso fue largo e implicó avances y retrocesos debido a la negativa de los puesteros que llevaron el caso a la justicia. Luego de lograr su clausura definitiva, al año siguiente el inmueble fue demolido. Para fines de los años 60 en el predio se construyó una playa de estacionamiento subterránea, que fue concesionada por el Automóvil Club Argentino, y una plaza que fue bautizada con el nombre de “Emigdio Pinasco”. En mayo de 1978 se inauguró allí el Centro de Prensa del Campeonato Mundial de Fútbol, luego transferido a la Municipalidad como Centro Cultural “Bernardino Rivadavia”. En consonancia con el estilo arquitectónico, en las inmediaciones, se construyó una nueva plaza seca con canteros, bancos de material y una fuente de agua. Dicho espacio fue rediseñado en 1993, durante la intendencia de Héctor Cavallero, y rebautizado con el nombre de “Santiago Montenegro”. Desde 2012 el Centro Cultural se denomina “Roberto Fontanarrosa”.


Mercado de Abasto | Plaza Libertad

Ubicado en la manzana delimitada por las calles Mitre, Pasco, Sarmiento e Ituzaingó, el Mercado de Abasto fue habilitado en 1918 y con el tiempo se convirtió en una pieza clave del barrio que hoy lleva su nombre. Su instalación generó un movimiento económico tal que fomentó la apertura de diversos bares y restaurantes con precios módicos en sus proximidades. Sin embargo, las quejas – por los inconvenientes que generaba la falta de normas de higiene y la presencia de los carros que obstaculizaban el tránsito- no se hicieron esperar. Dichas demandas motivaron la proyección de un nuevo mercado ubicado en un predio comprendido por las calles 27 de Febrero, Castellanos, Constitución y las vías del ferrocarril, finalmente inaugurado en 1967 como “Mercado de Productores”.

El año 1968 marcaría el principio del fin del “Abasto”. En noviembre de ese año la Municipalidad anunció su clausura, medida que – previa intimación a los puesteros a desalojar el inmueble- se materializó en enero de 1969. Casi de inmediato el imponente edificio fue demolido, y quedó en estado de abandono. Con el objetivo de reutilizar el espacio, durante la intendencia de facto de Augusto Félix Cristiani, se decidió la construcción de una plaza destinada para la “recreación».

La ambiciosa obra, que ocupa la superficie total de la manzana, fue presentada como una “moderna plaza” con “múltiples atractivos”, pues el diseño, combinando espacios secos y verdes, combinó una diagonal peatonal, mástiles, jardín para niños, maceteros, bancos, fuentes de iluminación, mesas de ajedrez y la instalación de una confitería. Fue inaugurada en diciembre de 1980 y bautizada con el nombre de “Plaza de la Libertad”. Promediando los años 80 se convirtió en un sitio de encuentro de la diversidad sexual y en 2023 fue remodelada íntegramente.


Mercado Urquiza | Plaza Florencio Sánchez

El mercado ubicado en 1° de Mayo y Mendoza fue levantado en 1895, para reubicar a los puestos que habían crecido a las afueras del Mercado Sud. Este espacio corrió la misma suerte que los demás, la escasa higiene era una de sus mayores críticas. Tras más de setenta años de vida, a principios de 1970 el edificio fue desmantelado, al tiempo que se proyectó la construcción de un espacio público.

Así, en julio de 1982, el intendente de facto Alberto Natale, inauguró la Plaza “Florencio Sanchez”. La obra fue narrada por la prensa local como “un paseo diferente”, dado su singular diseño a cargo de las arquitectas Selva Moreno, Alicia Noya y Cristina Argumedo. El proyecto incluyó superficies secas, baldosas, adoquines y canteros con desniveles, “con el propósito de constituirse en promotor y receptor de actividades recreativo-culturales de carácter comunitario”.

Según los documentos oficiales, dicha esquina significó siempre “un punto de referencia, un lugar de reunión y de contactos grupales alrededor del cual se caracterizaron y gestaron amistades”. De allí la decisión de denominar ese espacio con el nombre de “una personalidad señera de las letras rioplatenses que desarrolló parte de su actividad en la ciudad”. Dicha decisión generó una amplia adhesión del gremio de los canillitas que han colocado diversas placas alusivas en sus muros.


Mercado Norte | Plaza de la Cooperación

El Mercado Norte, situado entre las Mitre, Tucumán y el actual pasaje Poeta Fabricio Simeoni, fue construido paralelamente al Mercado Central, en 1857. Dos décadas más tarde, dado el incremento de las ventas, se construyó en ese mismo lugar un edificio de mayores dimensiones. A principios de los años 70, signado por las quejas de vecinos y en un contexto donde su protagonismo era casi nulo, la Municipalidad ordenó el remate del terreno del mercado, argumentando dicha acción por los altos costos de mantenimiento que implicaba. Luego de funcionar un tiempo más, en 1979 fue clausurado y al año siguiente demolido en su totalidad.

En su lugar se proyectó un nuevo espacio público denominado “Plaza de la Cooperación”. Tras un análisis de las necesidades de la zona, – bajo el “permanente principio de resguardar para el dominio público los espacios que tienen significación urbana”- se decidió la construcción de un sitio que incluyera un playón deportivo, una plaza de estar y juegos infantiles. Su diseño, muy similar a la Plaza “Florencio Sánchez”, fue elaborado por la Secretaría de Planeamiento Municipal.

Las obras fueron formalmente inauguradas en diciembre de 1982 por el intendente de facto Alberto Natale a través de un acto con números artísticos. En 1997 fue colocado un mural alusivo Ernesto “Che” Guevara del artista plástico Ricardo Carpani. Más allá de algunas intervenciones, la plaza sigue manteniendo sus rasgos originales.

Los mercados: memoria colectiva y patrimonio cultural

A pesar de que las añejas estructuras desaparecieron del paisaje físico, los viejos mercados siguen presentes en la memoria colectiva de Rosario. Basta recorrer los grupos de recuerdos y anécdotas en redes sociales para encontrar un sinnúmero de fotos en sepia y relatos personales.

Cabe señalar que estas demoliciones se llevaron a cabo en una época donde la conciencia sobre el valor patrimonial de los edificios históricos era casi inexistente frente al ímpetu de la «modernización». Hoy, con una sensibilidad social mucho mayor hacia la preservación de la identidad arquitectónica, aquellos cambios habrían sido, sin duda, fuertemente resistidos por la opinión pública. Sin embargo, las plazas mencionadas son espacios que se erigen hoy como un testimonio vivo de las disputas, contradicciones y transformaciones que atravesó la ciudad en las últimas décadas.



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Julián Malvestiti
Lic. en Comunicación Social. Instagram: @jmalvestiti | X: @JGMalvestiti | Facebook: julian.malvestiti | Tik Tok: @juulimalves

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