
El mes de diciembre reúne muchos factores para ser el más esperado por todos y al mismo tiempo para el que menos se está preparado. En ese marco, el 22 de diciembre de 1960 en el local de calle Córdoba 1365 fue habilitado al público el tradicional bar americano Panambí, cuando esta arteria aún no era peatonal. Fue el primer local comercial de la flamante galería Hermes I, y desde entonces se constituyó como un ámbito de encuentro diario para una incondicional clientela.
Quienes lo frecuentaban comentan que era un espacio vidriado dentro de la galería y que se caracterizaba por sus licuados. “Era la época en la que iba al colegio secundario, iba con amigas, con chicos. Tenían muy ricos licuados, me acuerdo muy bien”, menciona Ana Ferrini, historiadora de la ciudad de Rosario, quien recuerda muy vívidamente ese punto de encuentro que solía frecuentar.

Al principio de su apertura y por varios años el bar dispuso de una cinta transportadora en el mostrador para llevar el café hasta el cliente. Pero lo más emblemático de este lugar es que fue el primero en tener una máquina de candy.
De manera inicial, disponía de tres gustos: chocolate, moka y caramelo. Su dueño, Isidro Alonso, trajo la máquina de fabricar “candy” de Italia y los primeros tenían un valor de cincuenta centavos. Venían servidos con una copa alta y platito de chapa. Los pocillos de porcelana eran de la fábrica Verbano y estaban decorados con mariposas, haciendo honor al nombre de la galería.
El vocablo “panambí” proviene de la cultura precolombina guaraní y significa “mariposa”. Panambí fue un bar inolvidable para muchos rosarinos y también para quienes llegaban a la ciudad por diversos motivos.
En la búsqueda de ser “un bar americano”, Panambí abrió sus puertas en la década del sesenta para desarrollar una impronta y marcar tendencia para la época, algo que le costó trabajo a sus propietarios: los señores Isidro Alonso y su hijo, Manuel Jesús Alonso. La idea de ellos era que se pudieran establecer lazos de amistad con el lugar y sentirse a gusto. No solo por el exquisito sabor del café La Virginia, sino por la gentileza y atención que brindaban.


Habilitado el 24 de diciembre de 1960, Panambí fue el primer local comercial de la Galería Hermes I, compartiendo por entonces la responsabilidad de la sociedad los señores Isidro Alonso, Vicente Rodríguez, Francisco Rodríguez, Ramón Rodríguez y Arsenio González (hijo), a todos los cuales acompañaba como socio habilitado el señor Ítalo Pascual Aimetta. Ellos fueron los encargados de elegir el nombre que identificó el negocio, cuyo nombre en guaraní significa “mariposa”, lo que de alguna manera reflejaba en esa época las ilusiones que compartían quienes habían emprendido la difícil tarea de sostener el negocio.
Unos cuantos años más adelante, los señores Vicente, Francisco y Ramón Rodríguez junto con los señores Isidro Alonso e Ítalo Pascual Aimetta a sus responsables, permaneciendo este último hasta septiembre de 1973, fecha en la que al retirarse dio lugar a que Isidro Alonso incorporara en su lugar a su hijo Manuel Jesús, constituyendo ambos la razón social que desde entonces asumió la responsabilidad de Panambí S.R.L “Su Bar Americano”.

Este bar emblemático fue uno de los más antiguos de Rosario y durante años sostuvo la voluntad de su dueño, Isidro, quien buscó revalorizarlo antes de ponerlo en venta. Con el paso del tiempo, esa intención fue quedando en segundo plano, mientras el público comenzaba a ocupar un lugar central en su destino. Fue recién hacia 1968 cuando el reconocimiento de los clientes al esfuerzo de sus propietarios empezó a hacerse visible. Esa respuesta alentó a esperar, convencidos de que el vínculo construido valía la pena, aun cuando en aquel entonces la calle Córdoba —todavía lejos de ser peatonal— no se destacaba como eje comercial en el tramo comprendido entre Corrientes y Entre Ríos.
Rosario es una ciudad que cuenta con bares históricos que hasta el día de hoy se mantienen abiertos y quienes vivimos acá pocas veces conocemos del todo la historia que suscriben esos espacios. Muchas historias quedan inmortalizadas en mesas de bares rosarinos que han cerrado pero que todavía muchos recuerdan.
No hay una fecha documentada que marque el cierre definitivo del bar Panambí en la ciudad. Como tantos otros bares que bajaron la persiana, dejó algo más que un local vacío: sembró un recuerdo que sigue latiendo en el tiempo y en la memoria de quienes caminamos las calles de Rosario.



hola, además Panambi era el nombre de la calle donde vivia el sr. Aimetta, en barrio ludueña, un pasaje que esta con otro nombre