
El recordado Almacén Pompeo fue un hito de los comercios del centro rosarino por su gran variedad de productos distinguidos y delicatessen, siendo la única casa del momento especializada en artículos importados. Ha quedado en el recuerdo de las personas por ser un lugar de excelente calidad, donde se conseguían productos inusuales importados de Europa, y se preparaban menús especiales para festividades como la Navidad, Pascuas, o Año Nuevo.
La historia de este tradicional almacén se remonta muy lejana en el tiempo, siendo uno de los primeros almacenes de la ciudad. Abrió sus puertas por primera vez en el año 1867, cuando Rosario todavía era muy pequeña. En aquel momento se ubicaba en calle San Juan y Mitre, cerca de la Laguna Sánchez (donde actualmente se ubica la Plaza Sarmiento). La familia Saibene, oriunda de Italia, fue la fundadora del comercio. Es posible que la denominación “Pompeo” se haya elegido a raíz de que varios miembros de la familia se llamaban así. Esta ubicación se mantuvo 68 años, adquiriendo renombre por su calidad y tradición en la ciudad.
En la década de 1930 comenzó una nueva era para el almacén. El negocio cambió de dueño, pasando a ser de Arturo Balocco, quien decidió realizar grandes modificaciones. Nacido en la ciudad italiana de Valmadonna, en la región de Piamonte, él sería el primero de varios miembros de la familia en sostener el comercio. Hacia 1948 se unieron Luis Lorenzo Balocco, hijo menor de Arturo, junto con su socio Roberto Bulgheroni, quien estaba casado con María Lorenzina Balocco, hija mayor de Arturo.

En cuanto al edificio, se decidió cambiar la ubicación y se mudó a Rioja 1498, esquina Paraguay. La propiedad fue diseñada por los arquitectos Vanoli y Quaglia, con un estilo moderno para la época. “Geppel y Cia” fue la empresa encargada de la ingeniería del edificio.
Se eligió un estilo Art Decó, que le otorgaría la elegancia y lujo necesario para acompañar la calidad de los productos ofrecidos. Por fuera, la esquina contaba con un complejo encastre de volúmenes y juego de entrantes y salientes, junto con la inscripción “Almacén Pompeo” en una tipografía del estilo. El edificio constaba de una planta baja, donde se encontraba el almacén en sí mismo, un sótano, que se utilizaba como depósito de mercaderías, una planta alta, como vivienda, y una azotea. Las obras finalizaron en noviembre de 1934 y la nueva sucursal se inauguró el 14 de diciembre del año siguiente. Actualmente sigue en pie, en buen estado de conservación, con la inscripción aún visible.






Los productos que ofrecía este almacén no eran comunes: la mayoría de ellos eran importados de distintos lugares de Europa. Algunos se conseguían casi exclusivamente allí. Es por eso que este lugar se consideraba una verdadera boutique gastronómica. Contaba con atención y asesoramiento de quienes atendían, debido a la gran variedad de mercadería. Se podía comprar por mayor y por menor, y para la década de 1970 realizarían envíos a todo el país. Cabe destacar que hubo períodos en los que las políticas económicas del país cerraban las importaciones, por lo cual no todos los productos podían mantenerse a la venta constantemente.
Queda en el recuerdo de los rosarinos productos como el bacalao de Noruega -muy vendido en época de pascuas-, el salmón ahumado de Islandia, los quesos, fiambres, y aceite de oliva de Italia, los higos turcos, las avellanas, almendras, dátiles, conservas y embutidos españoles, entre tantos otros.
En cuanto a las bebidas, el almacén contaba con una sorprendente variedad, tanto de Argentina como importadas. Ofrecía vinos de las mejores bodegas nacionales -como por ejemplo, la Bodega Etchart de Salta- , vermouth italiano, tequilas mexicanos, vodkas rusos y polacos, licores irlandeses, manzanillas madrileñas, cognac y champagne francés, entre otros.
Por otro lado, también se vendían productos sueltos, como azafrán español, anchoas en salmuera, pimienta, nuez moscada, pasas, frutas secas y legumbres. Hasta la década de 1950, muchos productos se compraban a granel y luego se distribuían como marca del Almacén Pompeo.

En la época de Navidad y Año Nuevo, el local rebalsaba de clientes, los cuales conseguían panettone, pan dulce y turrones especialmente traídos de Italia. Además, se preparaba una gran variedad de canastos navideños, maletines ejecutivos y estuches de cuero con bebidas, todo con una presentación de calidad para resolver los regalos empresariales. Tanto los productos como los estuches, canastos y maletines donde venían contenidos eran considerados de excelencia.
Como cuenta Arturo Balocco, nieto de quien compró el negocio en la década de 1930, al recibir una gran cantidad de pedidos en estas fechas, casi toda la familia colaboraba en la preparación y reparto de los mismos.
Unas décadas más tarde, en el año 1988, el Almacén Pompeo cerró sus puertas debido a la finalización del contrato comercial y la imposibilidad de renovarlo por motivos varios. A pesar que la esquina siguió funcionando unos años más con otro nombre, el recuerdo de este emblemático comercio rosarino quedó en el corazón de quienes lo visitaron.





Fuentes
Libro “Rosario: Historias de aquí a la vuelta. Momentos arquitectónicos”– José Mario Bonacci
Diario La Capital – 14 de diciembre de 1985, (página 7)
Entrevista con Arturo Balocco, perteneciente a la familia que administró el negocio
Planos de obra del edificio del Almacén Pompeo (Rioja 1498) – 1934
Certificado de obra del edificio del Almacén Pompeo (Rioja 1498) – 1934
Folleto catálogo de Navidad, Año Nuevo y Reyes del Almacén Pompeo – 1972


