
Rosario es una ciudad donde la historia brota de cada rincón. Su estratégico puerto, la cuna de la bandera y sus inmuebles emblemáticos se encuentran entre los elementos que la consolidan como ícono de la cultura e historia del país. Pero es justamente esta característica la que provoca que, entre tanto por conocer, algunas cosas pasen desapercibidas. Es el caso de este galpón “misterioso” que habita en la intersección de las calles San Martín y Catamarca.

Lo que hoy se muestra como un deteriorado y abandonado edificio, algún día fue un centro productivo que nos convirtió en una de las localidades pioneras de un importante servicio: la electricidad.
A diferencia de la enorme fábrica que se impone junto al río en zona norte (la usina Sorrento) esta esquina, que a inicios del siglo XX supo ser llamada la “Usina San Martín” y, luego, “Bajo Catamarca”, logró pasar desapercibida a lo largo de los años. Su poca notoriedad probablemente se deba a su corta vida, ya que solo funcionó propiamente como productora de energía eléctrica entre 1888 y 1913.
Cuenta con unos 300 metros cuadrados y, a pesar de ya no caracterizarse por la producción, su uso continuó estando ligado a la electricidad, ofreciendo servicios de distribución o alojando transformadores eléctricos. Hoy en día es propiedad de la Empresa Provincial de la Energía (EPE).

Entre 1887 y 1888 se estipuló la instalación de usinas eléctricas en la ciudad, inicialmente para el alumbrado público. Se llamó a empresas privadas para encargarse de dicho proyecto y en 1888, cuando se fundó la empresa The River Plate Electric Company, la concesión del servicio eléctrico quedó bajo su dominio, junto a este, el inmueble. De esta manera, Rosario se transformaba en la tercera ciudad del país en contar con energía eléctrica, después de La Plata y Buenos Aires.

Años después, en la primera década del siglo XX, pasó a manos de la sociedad financiera belga SOFINA, que tenía el monopolio del servicio tranviario, y creó la Sociedad de Electricidad de Rosario (S.E.R) para dedicarse a la provisión de dicho servicio. Los tranvías eléctricos fueron altamente demandantes de esta planta generadora.
En 2004 un gran incendio provocó que los depósitos y talleres en su interior se desmantelaran y quedaran en desuso. Con los años se le dio otra oportunidad, pero otro infortunio con el fuego en 2008 terminó de arruinar sus posibilidades de volver a funcionar. Desde entonces el inmueble es utilizado para albergar transformadores de la EPE y se están discutiendo diferentes planes para revitalizar el edificio y resaltar su carácter histórico.



