
Durante décadas, una frase acompañó la historia de uno de los comercios más tradicionales de la ciudad: “Rosario era una aldea todavía cuando nació Travella y Compañía”. No se trataba solo de un eslogan publicitario, sino de una forma de recordar que la firma fundada en 1852 por el inmigrante lombardo Lucio Travella había surgido prácticamente al mismo tiempo que la ciudad comenzaba a transformarse en un importante centro portuario y comercial. Desde su histórica ubicación en pleno corazón comercial rosarino —la mítica esquina de Córdoba y Libertad, hoy Sarmiento—, Casa Travella sería testigo privilegiado de ese crecimiento.
Una apuesta en una Rosario que recién nacía
Nos remontamos a la década de 1840, cuando el inmigrante lombardo Lucio Travella llegó a la entonces Villa del Rosario procedente de Gottro, una pequeña fracción de la comuna de Carlazzo, en la provincia de Como. Se instaló en la ciudad acompañado por dos de sus sobrinos, Lucio y Eugenio Travella, quienes tenían apenas ocho y trece años respectivamente.
Rosario era por aquel entonces una villa portuaria en crecimiento, todavía lejos de la ciudad que llegaría a ser. Con alrededor de tres mil habitantes y en plena época rosista la villa vivía épocas de estancamiento. Una de las medidas más controversiales impulsada por Juan Manuel de Rosas fue la prohibición de la libre navegación de los ríos, con el objetivo de concentrar el comercio, los recursos y el dinero en Buenos Aires. De esta manera, con el puerto prácticamente clausurado, el desarrollo de Rosario se vio fuertemente limitado.
Esta situación comenzaría a cambiar en un año que resultaría clave tanto para la historia de la ciudad como para el tema que nos ocupa: 1852.


Ese año marcaría un verdadero punto de inflexión para Rosario. Tras la derrota de Juan Manuel de Rosas en la batalla de Caseros, el país inició un proceso de reorganización política y económica encabezado por el entrerriano Justo José de Urquiza. En ese contexto, el inmigrante lombardo Lucio Travella compró a un comerciante portugués un pequeño negocio de hojalatería, que inauguró el 11 de julio de 1852 en la esquina de las actuales calles Córdoba y Sarmiento bajo el nombre de “Casa Travella y Cía”.
Apenas unas semanas más tarde, el 5 de agosto de ese mismo año, la Villa del Rosario fue elevada oficialmente al rango de ciudad a partir de una solicitud presentada por Urquiza al entonces gobernador de la provincia, Domingo Crespo. Finalmente, el 3 de octubre se declaró la libre navegación de los ríos, medida que permitió reactivar el comercio fluvial y devolvió protagonismo a los puertos del litoral. Rosario, hasta entonces relegada, comenzó a beneficiarse rápidamente de esta nueva situación con la habilitación de su puerto.
En pocos meses, Rosario comenzaba a dejar atrás su condición de pequeña villa portuaria para transformarse en una ciudad con un creciente dinamismo comercial. En ese nuevo escenario, el negocio inaugurado por Lucio Travella no tardaría en convertirse en uno de los comercios más representativos del centro rosarino.

La esquina por excelencia del comercio rosarino
Antes de convertirse en propietario, el inmigrante lombardo Lucio Travella había trabajado como empleado en una casa de comercio ubicada en esa misma esquina. Su progreso económico le permitió, en 1852, hacerse cargo del negocio bajo la razón social “Travella y Cía.”. En aquellos primeros años, y dado que sus hijos Lucio y Pedro eran aún pequeños, decidió incorporar a la empresa a sus sobrinos Lucio y Eugenio Travella.
Ubicada en una de las esquinas más importantes y transitadas de la ciudad, y beneficiándose además de la cercanía del puerto, Casa Travella pronto comenzó a consolidarse como un punto de referencia para la actividad comercial de la ciudad. En sus primeros años el negocio se especializó en hojalatería y quincallería (tienda de artículos metálicos de pequeño valor, como herrajes, bisagras, tornillos y utensilios domésticos), ofreciendo productos elaborados en estaño, zinc, plomo y hojalata. Con el tiempo, sin embargo, la firma ampliaría considerablemente su oferta, incorporando artículos cada vez más variados y acompañando las transformaciones tecnológicas que comenzaban a llegar a Rosario.
A lo largo de las décadas, la casa Travella y Compañía fue incorporando nuevos rubros y productos, muchos de ellos importados de Europa y Estados Unidos. Entre otros artículos, comercializaba sanitarios, maquinaria, elementos de ferretería y una amplia variedad de productos de bazar y menaje.
Un aviso publicado el 13 de septiembre de 1885 permite imaginar el tipo de novedades que ofrecía el establecimiento: ese día la firma anunció la llegada de una partida de “bañeras mecánicas”, equipadas con un novedoso sistema para baños de lluvia y duchas que permitía regular el agua en tres temperaturas distintas: caliente, fría y templada. Este tipo de productos, todavía poco frecuentes en los hogares de la época, da cuenta del carácter innovador que la casa Travella buscaba imprimir a su oferta comercial.
También ofrecía distintos sistemas de iluminación, primero a kerosén, luego a gas y finalmente eléctricos, y llegó a proveer gas de carburo. De hecho, la empresa fue la primera en la ciudad en realizar instalaciones eléctricas, lo que da cuenta del carácter innovador de la firma dentro del comercio rosarino de la época.
Desde sus inicios, el comercio estuvo identificado por un símbolo particular: un barco —primero a vela y luego a paletas— emplazado en el frente del local. La imagen, que acompañó durante décadas a la firma y terminó convirtiéndose en una de las estampas más recordadas del centro comercial de la ciudad, evocaba a las embarcaciones que navegaban el lago de Como, de donde provenía la familia Travella, pero también remitía al puerto rosarino, cuyo crecimiento resultaba fundamental para la actividad comercial de la ciudad.
Actualmente, ese histórico barco forma parte del patrimonio del Museo Histórico Provincial Dr. Julio Marc.


Una empresa familiar que creció con la ciudad
Como tantos otros emprendimientos comerciales del siglo XIX, Travella y Cía. tuvo un marcado carácter familiar. A lo largo de las décadas, distintos miembros de la familia se fueron incorporando a la conducción del negocio, asegurando su continuidad a través de varias generaciones. Tras los primeros años encabezados por Lucio Travella, la dirección de la firma pasaría sucesivamente a manos de Eugenio, Pedro, Lucio y Victorio Travella. Ya entrado el siglo XX, la empresa continuaría bajo la conducción de nuevos integrantes de la familia, entre ellos los hermanos Lucía, Guido, Eugenio y Aldo Travella.
Con el paso del tiempo, los Travella no solo consolidaron su presencia en el comercio rosarino, sino que también se integraron plenamente a la vida social de la ciudad. Un ejemplo de ello fueron los vínculos establecidos con la familia asturiana García, fundadora del tradicional comercio “La Favorita”, que desde fines del siglo XIX funcionaba en la misma esquina, frente a Casa Travella. Entre ambas familias se establecieron lazos personales que trascendieron lo comercial: Eugenio Travella contrajo matrimonio con Sara García, mientras que su hermana Matilde García se convirtió en esposa de Aldo Travella.
Estos vínculos reflejan el lugar que la familia Travella ocupaba dentro de la sociedad rosarina de la época. Como otros comerciantes e industriales surgidos al calor del crecimiento portuario y económico de la ciudad, los Travella formaron parte de una burguesía comercial que acompañó y protagonizó la transformación de Rosario desde una pequeña villa portuaria hasta un importante centro urbano y económico del litoral argentino.

De “Casa Travella” a “Edificio Travella”
Después de décadas de actividad comercial, la tradicional Casa Travella se había convertido en una institución del centro rosarino, con cinco establecimientos fabriles propios y un importante depósito ubicado en Rioja 2338. Sin embargo, como ocurría con muchos edificios del casco histórico, el paso del tiempo y el crecimiento de la ciudad planteaban nuevas necesidades. A comienzos del siglo XX, Rosario atravesaba un intenso proceso de transformación urbana: el auge del comercio, el aumento de la población y la consolidación del centro impulsaban la construcción de edificios cada vez más modernos y de mayor altura.
En ese contexto, el antiguo edificio de la Casa Travella fue demolido en 1956 y surgió en su lugar un edificio acorde con los nuevos tiempos, más amplio y moderno: el Edificio Travella. Se trataba de una construcción moderna que ampliaba considerablemente la superficie destinada a actividades comerciales y oficinas. El proyecto se vio favorecido por la Ley de Propiedad Horizontal de 1948, que permitía la subdivisión y venta de departamentos o unidades funcionales en los edificios construidos en altura. El nuevo edificio contaba con dos plantas de 400 metros cuadrados cada una y cuatro cocheras, reflejando el crecimiento del centro rosarino y las nuevas formas de comercio que comenzaban a imponerse en la ciudad. En la fachada se colocó además una placa recordatoria que rememora el emplazamiento histórico de la antigua Casa Travella y su importancia en la historia comercial de Rosario.

Con la inauguración del edificio, la esquina continuó siendo un punto destacado del comercio rosarino. En su local de planta baja se instalaron distintos negocios que marcaron época en la vida comercial de la ciudad. Una de las firmas más recordadas fue la que se encargó de la construcción del edificio: Juven’s, la casa de indumentaria masculina cuya apertura fue celebrada con una multitudinaria fiesta de inauguración que convocó a una gran cantidad de rosarinos, entre ellos destacadas personalidades del comercio local, y se convirtió en uno de los acontecimientos comerciales más comentados de la época.
Con el paso de los años, el edificio también albergó otros comercios muy conocidos, como Musimundo y Borsalino, que contribuyeron a mantener a la esquina como un punto de referencia dentro del circuito comercial del centro. En la actualidad, el local comercial ubicado en la planta baja de la mítica esquina es ocupado por On City.


De esta manera, aunque la antigua Casa Travella desapareció físicamente, la esquina de Córdoba y Sarmiento continuó vinculada al comercio y a la vida cotidiana de la ciudad, prolongando una tradición comercial iniciada más de un siglo atrás por la familia Travella.
Cuando Lucio Travella llegó a Rosario en la década de 1840, la ciudad era todavía una pequeña villa portuaria que apenas comenzaba a vislumbrar su futuro. A lo largo de más de un siglo, el comercio fundado por aquel inmigrante lombardo acompañó de cerca la transformación urbana, económica y social de la ciudad. Desde la modesta casa de hojalatería de mediados del siglo XIX hasta el moderno edificio levantado en su lugar un siglo después, la historia de Travella y Cía. refleja, en buena medida, la propia historia del crecimiento rosarino. Así, aunque el antiguo local ya no exista, la esquina de Córdoba y Sarmiento continúa evocando aquella larga tradición comercial iniciada cuando Rosario era todavía una aldea.


Fuentes:
Ielpi, R. Vida cotidiana Rosario (1900-1930).
Prieto, A. (2010). Ciudad de Rosario (1ª ed.). Editorial Municipal de Rosario.
Alonso S. y Guspí Terán M. (2003) Historia genealógica de las primeras familias italianas de Rosario Siglo XVIII y Siglo XIX hasta 1870.
Primer censo municipal – 1900.
Diario La Capital.


