A 33 años de que las risas se transformen en lágrimas: la fatídica muerte de Alberto Olmedo

Durante la mañana del 5 de marzo de 1988 “El Negro” cayó accidentalmente desde el balcón del piso 11 del edificio Maral 39 de Mar Del Plata, a sus 54 años de edad.

Olmedo había nacido un 24 de agosto de 1933 en Rosario y llegó a ser considerado como uno de los humoristas más importantes en la historia de Argentina, por su destacada labor en televisión, cine y teatro.

El humorista supo cautivar tanto con sus personajes que produjo que estos aún perduren en el imaginario popular.

Algunas de sus creaciones más emblemáticas fueron “El Capitán Piluso y Coquito”, un programa infantil que comenzó a mediados de los sesenta. También “Alvarez y Borges”, en donde en conjunto con Javier Portales componían a dos personajes que esperaban ser atendidos por un editor de un diario. Al dúo se sumaba Silvia Pérez como secretaria.

Otro fue “el Manosanta”, un sketch que ganó tanta popularidad que terminó siendo una película, estrenada en 1987. “Chiquito Reyes”, “Rogelio Roldán” y “El Dictador de Costa Pobre” fueron otros de sus tantos reconocidos personajes.

Olmedo murió en una ciudad que ya se encontraba convulsionada por el femicidio de Alicia Muniz, perpetrado por Carlos Monzón tres semanas antes.

Hasta el momento no se sabe con claridad qué pasó. Los medios de la época llegaron a especular sobre una misteriosa bolsa que supuestamente tenía oculta en el balcón. Otros dijeron que se encontraba sentado en la baranda (costumbre que solía tener) bebiendo champagne junto a Nancy Herrera, su última esposa, y con quien se encontraba en un proceso de reconciliación.

Al resbalarse, ella trató de salvarlo, pero no pudo. Al respecto, la actriz declaró: “Hice lo que pude. Pero en un momento él soltó las manos y me miró fijo. Cayó con los brazos abiertos. En cruz, mirándome. Como diciéndome: ‘Negra, no llores, ya no hay nada que hacer’. No gritó. Nada».

Al momento de su fallecimiento, Olmedo se encontraba haciendo temporada de su última obra: “Éramos tan pobres”, que producía una gran convocatoria de espectadores.

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