
¿Te detuviste alguna vez a observar con detalle la imponente estructura que custodia el actual Mercado del Patio? Detrás de sus colores primarios y sus formas abstractas se esconde un capítulo fundamental de la modernización de Rosario.
El sueño de la “Capital de las Convenciones”
A fines de los años 80, Rosario atravesaba un proceso de profunda metamorfosis. Bajo el mandato del intendente Horacio Usandizaga, la ciudad comenzó a proyectarse como un polo turístico y de eventos a nivel nacional. En diciembre de 1987, lo que hoy conocemos como el Mercado del Patio, predio entre las calles Santa Fe, Cafferata, Córdoba y Vera Mujica, empezaba a tomar forma bajo un proyecto ambicioso y, en su momento, polémico: el “Complejo Ferial de Convenciones, Exposiciones y Congresos”.
Este plan no era azaroso; respondía a un contexto nacional donde el turismo comenzaba a percibirse como una segunda fuente de divisas. El proyecto del Patio de la Madera fue la piedra angular de esta visión, diseñado para albergar grandes multitudes con una infraestructura envidiable: una sala de convenciones con capacidad para 2.000 personas, un restaurante para 300 comensales, una playa de estacionamiento para 400 vehículos y una plaza seca en forma de anfiteatro destinada a la cultura al aire libre.





Octubre de 1988: el mes de las inauguraciones
El año 1988 marcó un antes y un después en el trazado urbano. El 1° de octubre se inauguró oficialmente el Patio de la Madera con una agenda cultural sin precedentes. Entre sus hitos más recordados se encuentran el 29° Congreso Nacional de Librerías, Papelerías y Actividades Afines, y la realización de la Primera Muestra Internacional del Libro, eventos que consolidaron a Rosario en el mapa intelectual del país. Apenas una semana después, el 8 de octubre, la transformación se completaba con la inauguración de la emblemática Peatonal San Martín.


Un símbolo de esfuerzo: “Presencia Transformadora”
En medio de este clima de celebración, el 7 de octubre de 1988 se reveló el corazón artístico del predio: la escultura “Presencia Transformadora”. La obra, de hierro y chapa de 14 metros de altura, fue creada por el prestigioso artista plástico Pérez Celis, quien trabajó sobre una maqueta original aplicando una paleta vibrante de rojo, amarillo, blanco, azul y verde.
El acto inaugural fue un momento de gran emotividad popular. El intendente, junto al artista y una multitud de vecinos, compartió la proyección de un material audiovisual que documentaba las complejas fases de construcción y el ensamble de las piezas. En un gesto de reconocimiento al trabajo manual, se entregaron certificados a los hombres que habían trabajado día y noche para dar vida a la estructura.
Cuando el público le pidió a Pérez Celis que explicara el significado de su creación, el artista expresó que su punto de partida había sido “la fuerza y pujanza de Rosario”. A partir de ahí invitó a cada espectador a interpretarla y recrearla según su propia motivación.

El legado de Pérez Celis
Nacido en San Telmo en 1939, Celis Pérez (quien invirtió su nombre para el mundo del arte) dejó una huella imborrable en la estética argentina hasta su fallecimiento en 2008. Su estilo, que fusionaba las líneas de las culturas amerindias andinas con las vanguardias internacionales, buscaba siempre el “impacto popular” a través del arte público.
“Presencia Transformadora” forma parte de un linaje de obras icónicas que embellecen nuestra vida cotidiana, al igual que El Ángel Protector en el Edificio Fortabat, el colorido complejo Central Park en Barracas o el imponente reloj solar El Ojo del Tiempo en San Luis. Hoy, frente al Mercado del Patio, su obra sigue cumpliendo su promesa: ser una presencia que transforma el espacio y la mirada de quien la observa.



