
El Cine Heraldo fue un ícono del séptimo arte en Rosario, pionero en la proyección de cortometrajes y dibujos animados. Desde su inauguración en 1942 hasta su cierre definitivo en 2000, dejó un legado inolvidable en la ciudad y en la experiencia de “ir al cine”.
El séptimo arte es un espacio en el que Rosario se destaca. Fue la segunda ciudad del país después de Buenos Aires con más salas de cine entre 1949 y 1958. Funcionaron cuarenta y ocho salas cinematográficas, tres cines parroquiales y cinco cines al aire libre. En aquella época se vendían aproximadamente 8.000.000 de entradas anuales, una cifra significativa para la cantidad de habitantes. En esa época se podía pensar la idea de “ir al cine” como todo un acontecimiento.
El 24 de abril de 1942 se inauguró el Cine Heraldo, ubicado en la calle San Martín 866, dejando una huella significativa en los rosarinos.



“El espectáculo empieza cuando usted llega”, la famosa propaganda con la que dio a conocer su primera cartelera, que incluyó la programación de La pesca del pez espada (documental), El canario temerario (dibujo animado) y Noticiario Panamericano (N°12), con una entrada al costo de $0,30.
La empresa constructora Candia-Delannoy estuvo a cargo del proyecto y la edificación de este cinematógrafo, que ofrecía todas las comodidades de un cine de categoría: seiscientas butacas superpullman, óptima pantalla, equipo sonoro RCA Victor y proyectores Simplex.
El reloj circular luminoso ubicado debajo de la cabina de proyección y el cartel con el dibujo del Pato Donald en el vestíbulo son algunos de los detalles más memorables de aquel cine, que anunciaba cambio de programa los días martes y viernes.
El Cine Heraldo fue el primer cine de Rosario que brindó exclusivamente films de cortometraje (dibujos animados, noticiarios, documentales, películas cómicas cortas y variedades musicales). La dirección estaba a cargo de la Sociedad United Cinema, y se proyectaba en continuado de 13 a 24 horas.
Por su pantalla pasaron los personajes más importantes del dibujo animado: Gato Félix, Betty Boop, el Ratón Mickey, el Pato Donald, Pluto, entre otros. Entre las cintas cómicas cortas destacaron las de Charles Chaplin, Buster Keaton, Laurel y Hardy y los Tres Chiflados.
Durante los años cincuenta ofreció funciones los domingos por la mañana, proyectando exitosas películas en episodios, destacando las de Flash Gordon. También se proyectaron noticiarios como La marcha del tiempo, Fox Movietone, Ufa, Actualidades Francesas y Metrotone, entre otros.
El 13 de septiembre de 1957 inauguró su equipo Cinemascope, presentando el dibujo animado Angelito Travieso, con Tom y Jerry. Completaban la programación los noticiarios Francés y Sucesos Argentinos, variedades como Jinetes Olímpicos y Ejecución Atómica, y otros dibujos: Gato asustado, La carraca con Mr. Magoo y Jerry y el león, también con Tom y Jerry.



En la década del setenta, la falta de cortometrajes marcó el fin de este tipo de espectáculo. El Heraldo, después de treinta y cuatro años de éxitos, ofreció su última función de cortos el 22 de agosto de 1976, con una selección de dibujos en colores (Conejo Loco, Catitigre y Galerita, Coyote y Trotacaminos), cómicas de Charles Chaplin, documentales en colores y noticiarios alemán y argentino.
Luego de un breve cierre de ocho días por reformas, este cine comenzó a proyectar películas de largometraje. Reabrió sus puertas el 31 de agosto con el nombre de “Nuevo Cine Heraldo”, presentando de forma exclusiva y por un único día el preestreno de la producción francesa Basta de problemas, con Miou Miou y dirigida por Georges Lautner.
Durante cuatro años proyectó largometrajes, muchos de ellos primicias, como Corazón, Solo para elefante con orquesta, La isla del fin del mundo y La montaña embrujada, entre otros. Entre 1981 y 1984 se destacó por estrenos como Hombres de la montaña, Asalto a la prisión 13 y La chicharra. El 6 de diciembre de 1984 volvió a cerrar por refacciones y mejoras en sus equipos de proyección.
A los treinta y cuatro días de haber cerrado, el 9 de enero de 1985 reabrió sus puertas, ofreciendo su avant premiere para la prensa e invitados especiales, con la primera realización de Bernardo Bertolucci Novecento, con Robert De Niro. Al día siguiente, la reapertura se extendió al público en general.



Debido a la reducida asistencia de público a principios de los años noventa, el cine cerró nuevamente. Volvió cuatro años después, el 4 de julio de 1996, con el estreno de El jorobado de Notre Dame de Disney. La sala estaba remodelada, con pantalla nueva y capacidad para quinientos espectadores.
Sin embargo, la escasa concurrencia continuó y, como en la anterior clausura, la sala cerró definitivamente el 29 de marzo del 2000, con la proyección de Inocencia Interrumpida, con Winona Ryder y Angelina Jolie. Su cierre oficial fue el 30 de marzo del 2000, dejando atrás una historia inolvidable de proyecciones.
Recordar estos espacios nos invita a reflexionar sobre el verdadero significado de “ir al cine” y por qué muchos seguimos eligiendo la experiencia de la sala por sobre las comodidades de las múltiples plataformas digitales.
El cine es un espacio que se construye más allá de la pantalla: es una costumbre que atraviesa a quienes esperan ansiosos la llegada de una nueva película, un ritual que abarca el antes y el después de la proyección. El Cine Heraldo dejó una huella imborrable en Rosario, un recuerdo al que muchos desearían volver a acercarse.

Fuentes: “Los cines de Rosario Ayer y Hoy”- Sidney Paralieu- Editorial Fundación Ross


