El Parque de la Independencia cumple 119 años: conocé toda su historia

Efemérides


Finales del siglo XIX. Una Rosario en crecimiento constante y que tenía como horizonte la ilusión de convertirse en una de las principales metrópolis del mundo. Con Nueva York o París como paradigmas, quienes estaban a cargo de las principales instituciones de Rosario, incluso el por entonces intendente Luis Lamas, entendían que a este centro urbanístico aún faltaba un “pulmón verde”.

Para poner en contexto, aquella Rosario tenía muchos menos habitantes que en la actualidad, eran 112.000 en 1900. En la sociedad de entonces, la clase dominante en horas de la tarde realizaba sus paseos en carruajes por calle Córdoba, para luego tomar Boulevard Santafesino (actual Oroño), hasta llegar a Boulevard Argentino (actual Pellegrini), intersección donde se encontraban las cuatro plazas que llevaban el nombre de “Independencia”. Ese era el entretenimiento de los pocos que se daban el lujo de no trabajar todos los días en largas y cansadoras jornadas.

Pese a su encanto y potencial, Rosario mostraba la necesidad de un espacio recreativo de dimensiones. Y fue el intendente Lamas quien en tiempo récord creó unos de los parques más importantes que tiene hoy la República Argentina.

En 1900 el gobierno provincial autorizó a la Municipalidad a expropiar las tierras circundantes para la creación de un nuevo parque. En 1901 el municipio compró los terrenos, se trazaron las avenidas y las calles internas y fue tomando forma. Su elaboración se basó en planos del ingeniero Héctor Thedy, uno de los emblemas de esa época en materia de paisajismo.

Ahora bien, en cuanto al Laguito y la Montañita: todos los parques creados en esa época tenían una semejanza. Todos incluían algún laguito o ruina romana o griega. Y el Parque de la Independencia no iba a ser la excepción.

El objetivo era excavar el laguito y con esa tierra crear una especie de colina artificial, que recibiría el nombre de Montañita. En esa tarea se embarcaron cientos de trabajadores, con una característica particular: eran presidiarios de la penitenciaría de Rosario que con sus propias manos hicieron lo que hoy conocemos como el laguito.

Así, el 1 de enero de 1902 se inauguró el Parque de la Independencia, con una gran concurrencia, fuegos artificiales y festejos. Fue el primer parque de la ciudad.

No caben dudas de que el Parque Independencia es un sitio emblemático de la ciudad, y que alberga muchas historias. Por tal motivo, para dedicarle la profundidad que se merece, Rosario por Conocer te cuenta los casi 120 años de historia que lleva, contando parte por parte: El Hipódromo; El Rosedal; El Zoológico; El Jardín Francés; Las carreras; El Pabellón de las Rosas; El Palomar; El International Park; Los tres museos: Museo de la Ciudad, Marc y Castagnino; Los monumentos que hay en todo el Parque; Las calles del Parque Independencia


El Hipódromo



El Hipódromo Independencia se inauguró el 8 de diciembre de 1901, fecha en que se celebró la primera reunión hípica. Asistieron más de tres mil personas entre las que se encontraban personalidades destacadas de la época y la ciudad.

Su historia comienza un año antes, cuando, hacia mediados del 1900, el entonces intendente de la ciudad, Luís Lamas, presentó ante el Honorable Concejo Municipal un proyecto en el que se proponía la creación de un Hipódromo para la ciudad. Por otro lado, en septiembre de ese mismo año se fundó el Jockey Club de Rosario.

Posteriormente se dicta la Ordenanza que cede en arriendo una fracción de, lo que iba a ser, el Parque Independencia al Jockey Club con el propósito de instalar el hipódromo por el término de veinte años. A partir de ese momento comienzan las obras de construcción bajo la dirección del Ing. H. Thedy.

El Hipódromo ocupó un lugar preponderante en la actividad social de la ciudad. Durante mucho tiempo las celebraciones patrias contaron con programaciones hípicas especiales, e incluso en octubre de 1902 el Presidente Julio A. Roca asistió a la primera carrera de “gentleman riders”.

En 1919 se inició la construcción de las Tribunas Populares y la Tribuna de Socios comenzó a levantarse en 1928. Además, para esa época se habían comenzado los trabajos de construcción de nuevas boleterías.

En 1941, el Jockey Club obtiene una nueva prórroga por veinte años para administrar el Hipódromo Independencia. Para ese entonces se demuele la Tribuna de Paddock, (antes Tribuna de Socios), para construir en su lugar la que en su momento fue la mayor de América del Sur. Durante esta nueva concesión se decide mantener el Hipódromo en el Parque Independencia no sólo por su significación barrial sino también por la mejor ubicación para sus concurrentes. La última tribuna construida es la de Profesionales, comenzada en 1972.

Destacados personajes de la historia hípica y social de nuestro país como el presidente Roca y personajes de la cultura popular, entre ellos Carlos Gardel, visitaron las pistas de este espacio hípico.


El Rosedal



El Rosedal, conformado por plantaciones de diferentes especies rosales, que incluye pérgolas, esculturas, un lago artificial y la Fuente de los Españoles, fue inaugurado en 1915, 14 años después de la inauguración del Parque de la Independencia.

Hasta entonces, los usos populares del Parque no eran frecuentes, y todavía faltaría un tiempo para que comiencen a serlo. Se caracterizaba por ser un lugar de paseo para la alta burguesía rosarina.

Desde su creación hasta 1932, el acceso a este paseo fue restringido, se exigía el pago de una entrada y no se admitía a quienes no guardaran “buen” aspecto y vestuario.

Los dispositivos paisajísticos y decorativos materializaban los gustos de la elite. Pero, precisamente, esos atractivos fueron los que guiaron los pasos de los subalternos hacia el verde. La diversificación del sistema de transporte y la ampliación del tiempo libre de los sectores populares coincidió con el desmantelamiento de las restricciones para el ingreso al Rosedal.

Otro dato muy particular del Rosedal es que allí se tomó la primera foto de Ernesto Guevara. Corría el invierno de 1928 cuando Celia de la Serna y Ernesto Guevara Lynch, padres del “Che”, paseaban por el Rosedal. Aquella tarde, mientras el fotógrafo del parque hacía su trabajo, Celia y Ernesto se fotografiaron junto a su primer hijo, que apenas tenía unos meses de vida.

Lleva más de 105 años de historia. Y desde su creación hasta la fecha, el Rosedal fue y es un lugar de paseo, de atracción, de encuentros, de escenario, entre tantas otras cosas.

En el año 2017 se llevó a cabo una transformación histórica del Rosedal, cuando comenzó la plantación de más de 7 mil ejemplares de rosas de 37 variedades distintas. Además, se trasplantaron arbustos para liberar zonas de plantación y se niveló el terreno.

Aunque hay una deuda que aún la Municipalidad de Rosario tiene pendiente. Desde hace más de 4 años la Fuente de los Españoles está cercada y en un pésimo estado, con la promesa desde entonces de ser “restaurada”.


La Fuente de los Españoles



La fuente de cerámica más grande del mundo. Sí, leíste bien. Y está acá, en Rosario, en el Parque Independencia. Más precisamente, en el corazón del Rosedal. Pero así y todo hoy se encuentra en un estado lamentable, inclusive, podría decirse, hasta de abandono. Pero ojalá que esta historia no tenga un triste final.

El comienzo de tal se remonta al año 1925, cuando la colectividad española decidió donarla por la conmemoración de unos supuestos 200 años de existencia de Rosario, algo que suele atribuirse al hecho de que en 1725 el Cabildo de Santa Fe había designado alcalde de la Hermandad para el Pago de los Arroyos a Francisco de Frías. Aun cuando por entonces la villa no existía.

En tanto, se trató de un obsequio que dedicaron a Rosario los hermanos García (unos asturianos que eran los dueños de la tienda La Favorita, hoy Falabella) en nombre de toda la colectividad española.

Su diseño y fabricación estuvo a cargo del toledano Juan Ruiz de Luna, considerado uno de los mayores ceramistas de la historia ibérica. La fuente, con un diámetro de 18 metros y una altura de 6, quedó inaugurada el 7 de julio de 1929.

El ceramista encargado de ejecutar las 8 mil piezas, también trabajó en otra fuente emblemática en Rosario, la del Hospital Español, otra donación de los hermanos García.

Desde entonces, la fuente se volvió el epicentro de los típicos paseos que las familias rosarinas supieron habituar en el Rosedal. Pero los años pasaron, y víctima de reiterados ataques vandálicos y de la falta de mantención durante bastante tiempo, perdió no sólo buena parte de sus azulejos originales, sino también piezas ornamentales completas en volumen.

En enero de 2017, se presentó un plan para restaurarla (se estimaba que llevaría un año concretarlo). Si bien los trabajos comenzaron, la obra apenas si llegó a mitad de camino. Quedó abandonada. Hoy hace más de un año y medio que no hay gente trabajando en el lugar y permanece un galpón en el medio del parque, que 4 años después sigue esperando…


El Jardín Francés


El Jardín Francés fue realizado en 1942, como parte de una de las últimas ampliaciones que se realizó en el Parque Independencia. Su lugar más destacado lo constituye la gran fuente de forma rectangular con motivo escultórico, una de las de mayor longitud de la ciudad, ya que mide 80 metros de largo, rodeada de senderos y canteros con flores.

Fue el entorno creado para los dos últimos reductos de la elite en el parque: el Museo de Bellas Artes (1937) y el Museo Histórico Provincial (1939). En 1942 se pensó en remodelar el área creando una gran pajarera en medio del bosque existente. Se constituyó también un lago y a continuación se trazó, hacia calle Pueyrredón, un extenso “Jardín Francés”.

Estas obras y las que se realizaron a continuación (parque hípico y Plaza del Foro) son los últimos proyectos del parque y a la vez los únicos que tienen autor cierto: el arquitecto Mario Solari Viglieno.

Desde entonces hasta ahora, no ha habido intervenciones de importancia en el parque. En la década del 60 hubo intención de trasladar allí el centro cívico de la ciudad, proyecto que finalmente no prosperó.

Antiguamente, había una residencia particular que fue construida por Rafael Candia & Cia en 1890 en el sector comprendido por Av. Pellegrini entre Santiago y Alvear, donde hoy persiste el Jardín Francés. La vivienda fue demolida al diseñarse el Parque Independencia.

El jardín francés es uno de los 4 sectores principales en los que se divide el Parque Independencia. Cada sector representa las principales comunidades de inmigrantes que formaron esta ciudad. En tanto, está el sector italiano, representado a partir de la figura de Giuseppe Garibaldi; el sector español representado por la Fuente de los Españoles; el sector británico, formado por instituciones de origen inglés: el Hipódromo y el club Newell’s Old Boys. Y por último, el Jardín Francés, que representa a tal comunidad en nuestra ciudad.

En 2016/7, se realizaron tareas de mantenimiento en el jardín. Pero lamentablemente, hoy en día se encuentra en mal estado y la fuente toda sucia, pese a varios reclamos que ya se han realizado.


El Zoológico



Rosario también tuvo un zoológico. Lugar que a muchas personas les trae gratos recuerdos, a pesar de que, por suerte, hoy tal práctica causaría tristeza e indignación.

La historia del Zoo en nuestra ciudad comenzó un día como hoy. El 6 de enero de 1900 fue inaugurado por el entonces intendente Luis Lamas el primer Jardín Zoológico y ocupaba las dos manzanas comprendidas entre Bv. Argentino (Av. Pellegrini), Balcarce, Cochabamba y Alvear.

Fue el segundo creado en el país y contaba, entre otros, con un tigre, leones pumas, un lobo, gatos monteses, zorros, monos, águilas, oso hormiguero, guanacos, ciervos, llamas, jabalíes y búfalos. Pero no duró mucho, ya que por negligencia y falta de cuidado durante la intendencia de Nicasio Vila, comenzó a decaer hasta desaparecer hacia fines de la década de 1910. Sus pabellones y jardines fueron desmontados y se abrió para continuar con Bv. Oroño.

Pocos años después, en 1915 abrió el segundo zoológico en el interior del Jardín de Niños “Juana E. Blanco”. Era un lugar dedicado a la recreación, a pasear, a disfrutar de un día en familia o simplemente para llevar a los niños y niñas a que conozcan a los animales. Este Zoo duró mucho más. Y durante todo ese tiempo encerrar a los animales en jaulas no se consideraba indigno como hoy. Fueron tiempos donde animales irrecuperables ya para la vida en libertad tenían un lugar que intentaba ser un refugio decente de la crueldad humana.

Pero vasta no más con ver las fotos, para ver que aquellos momentos que podían causar alegría, hoy producen tristeza. Ver las jaulas con los animales echados, desganados, y los aspectos en las que tales se encontraban, es suficiente para definirlo como crueldad.

El zoológico que funcionaba en el Parque Independencia cerró sus puertas el 31 de diciembre de 1997, lo que originó la necesidad de trasladar casi 900 animales que estaban alojados allí.

María Esther Linaro, quien fuera directora del Zoológico los últimos 7 años de este, se opuso al cierre ya que entendía que no existía otro lugar apto para trasladar a los animales, por lo que propuso transformar la lógica del zoo para que dejara de ser un lugar de entretenimiento y adoptara criterios de respeto a los animales.

Sin embargo, desde la Municipalidad se decidió avanzar con su cierre, lo que provocó que al poco tiempo se presentara un recurso para conocer el destino de los animales. Se comprobó que muchos habían muerto, y que a otro grupo lo habían instalado en un lugar improvisado que funcionaba sobre un basural.

Así fue que Linaro creó Mundo Aparte. El proyecto comenzó en el año 2001 a raíz de un convenio por el cual se recibieron en donación animales silvestres provenientes de maltratos y abandono, la mayoría pertenecientes al Jardín Zoológico Municipal de Rosario. Actualmente en el predio funciona el Jardín de los Niños.


Las carreras



Desde el 23 de agosto de 1936 y hasta 1942, y nuevamente desde 1946 hasta 1966, se estableció un circuito de carreras automovilísticas internacionales en el Parque Independencia.

En especial en la segunda época fueron recurrentes participantes pilotos extranjeros como los italianos Villoresi, Farina y Ascari, y entre los locales descollaron los hermanos Alfredo y Juan Gálvez, y Juan Manuel Fangio.
Las carreras se habían suspendido por la Segunda Guerra Mundial. El día que volvieron a realizarse fue una jornada de gran emoción para los amantes del deporte motor y para la población en general, que solían colmar los costados de la pista.

En 1946, después de tantos años de “parate”, el inicio de la actividad oficial no podía ser con una carrera común. Se decidió iniciar la actividad con una serie de tres carreras internacionales, que se disputarían en los circuitos de Retiro (Bs.As.) y del Parque Independencia de Rosario.

Además, la historia cuenta que la primera vez que una Ferrari ganó fuera de Europa fue en Rosario, con Nino Farina como piloto, en 1949.

No sólo eso, hay una anécdota en el ideario de la ciudad: que Gálvez, debido a la lluvia, en febrero de 1949, se fue directo al laguito. Enrico Gritti en “Rosario la fuerza de la Historia” en noviembre del 2003, lo desmintió y dijo que la verdad es que, aunque se despistó, subió su Alfa Romeo a la vereda y quedó frente al lago, sin caer. Pero el locutor que transmitía la carrera entonces anunció: «Oscar Gálvez se despistó y se cayó al laguito». Desde ese momento la leyenda popular indica que Gálvez entró con su auto al laguito, aunque nunca se pudo probar.

En diagonal al Monumento a Belgrano, hay un monumento que conmemora a los corredores que participaron del circuito y a los dos que perdieron la vida en él: Edison Hortal y Emilio Meneghetti. Ambos dos se estrellaron contra un árbol.


Pabellón de las Rosas



El “Pabellón de las Rosas”, también conocido como “Casa de las Rosas”, fue una mezcla de restaurante, chopería, salón de té, cine, y hasta se realizaban funciones de baile y canto. Todo variaba según el horario en que funcionaba.

Fue inaugurado a comienzos de la década de 1910, y paralelamente con la inauguración del Rosedal en 1915, se puso de moda encontrarse en El Rosedal o pasar por el Pabellón a tomar algo. En verano, por las noches, se daban ahí funciones de baile y canto en un escenario al aire libre. También, en la confitería «La Montañita» se instalaba una gran pantalla y se pasaba cine. La gente acostumbraba a tomar alguna cerveza mientras contemplaba estos espectáculos.

Era tal la concurrencia al Pabellón, y al Parque Independencia en general, que se cuenta que había guardianes para cuidar la integridad del lugar. (No sería una mala idea para estos días, en los que se observa que apenas si se mantiene la limpieza del parque, aunque en determinados sectores ni eso, como ya vimos en las publicaciones anteriores).

El “Pabellón de las Rosas”, ya para finales de la década de 1920, había perdido bastante prestigio y se comenzó a comentar que no era “bien visto” frecuentar el lugar. ¿Por qué? Este espacio que se había proyectado para el regocijo de la denominada en aquellos tiempos “gente decente” (en otras palabras, la burguesía de entonces), no se esperaba que fuera copado por “orilleros mal trazados y con costumbres bárbaras”. Así lo expresaban las noticias periodísticas de esos años.

De la conocida confitería, que supo ser el centro de reunión de las más importantes personalidades de la época, se empezó a decir que “se había convertido en un espacio para el encuentro de amantes y de gente de mala vida”.

Así fue que sectores con poder de la iglesia ayudaron a su desaparición, alegando los motivos mencionados. Su solución a esos “problemas” era demoler el lugar. Y así fue. Para alrededor de 1940, el “Pabellón de las Rosas” fue demolido y pasó a ser sólo parte de recuerdos. Actualmente, en su lugar está emplazada la gruta de la Virgen de Lourdes.


International Park


Recuerdos de alegría y emoción. Nostalgia. Ver una imagen del International Park, o leer algo al respecto, es un pasaje directo a la infancia. Un lugar que significó la niñez de muchas personas.

El tren fantasma, que oscilaba entre dar risa y miedo. El gusanito loco y los mareos que producía al ir hacia atrás. Y ni hablar de los que producía el mambo. Los autitos chocadores, las tazas, el loco bus, entre tantos otros juegos del lugar que se había inaugurado en la década de 1950 y fue sumando entretenimientos con el correr de los años.

Hasta que por negligencia y corrupción, toda esa diversión y esas risas se transformaron en dolor y lágrimas. El 10 de agosto de 2013, a tan solo 4 días de la tragedia de calle Salta 2141, y aún cuando los bomberos seguían trabajando en el lugar, otra impactante tragedia asedió Rosario.

A las 16:20 horas, se desprendió una taza del juego “La Vuelta al Mundo”, provocando la muerte de Florencia y Melani Aranda, dos hermanas de 12 y 14 años. Las hermanas, junto a su familia, tras subirse al juego de la rueda, habían notado por ruidos extraños que algo andaba mal, según declaraciones de la tía que estaba con ellas.

Al llegar a uno de sus puntos más altos, la taza en la que se encontraban se rompió y cayeron al vacío desde más de 30 metros de altura.

Esto dejó como consecuencia la muerte de las dos pequeñas y también varios heridos: quienes se encontraban con ellas en el juego, y personas que aguardaban en la fila para subirse. Las pericias confirmaron la falta de mantenimiento que había en el lugar, por lo que poco tiempo después el International Park fue clausurado definitivamente.

A pesar de que la familia Aranda quiso encontrar un responsable de esta negligencia, la Justicia, sorprendentemente, no halló ninguno. Ningún funcionario, ni empleado o concesionario del parque quedaron ligados al fatal episodio.

Posteriormente, al lugar que quedó vacío, pensaban convertirlo en la Plaza de las Ciencias, aunque el proyecto, prácticamente, quedó en la nada.


El Palomar


El Palomar. Aquél lugar que es un pasaje a la infancia. Un camino hacia los recuerdos. Contexto de paseos. Hasta que los años pasaron y la indiferencia pudo más.

El 11 de julio de 1937 se inauguró el “Palomar Modelo” (así se lo llamaba) en el Parque Independencia. Su inauguración fue parte de los actos conmemorativos del Día de la Independencia.

En el acto inaugural se desplegaron tres mil palomas, siendo la mayoría de ellas amaestradas. Además, también un grupo de jóvenes realizó una exhibición de esgrima. Este proyecto que fue iniciativa del entonces intendente Culaciati fue todo un cambio para el parque, ya que era una nueva atracción para la gente.

Actualmente, el lugar persiste, aunque con gran estado de deterioro. El abandono es tal, que ya son muy pocas las aves que se acercan. Si bien en el 2010 el palomar se sometió a una remodelación integral, el tiempo ya borró las huellas de esos trabajos.

A pesar de que en los últimos años se han manifestado proyectos que realcen el edificio de forma circular, no fueron más que palabras que se llevó el viento.


Los tres museos



El Museo de la Ciudad, el Museo Histórico Provincial “Julio Marc” y el Museo de Bellas Artes Juan B. Castagnino. Los tres, en el Parque Independencia.

El Museo de la Ciudad formalizó su creación el 24 de agosto de 1981 y el primer lugar elegido como sede fue una antigua casona de Bv. Oroño 1540 (hoy Escuela Municipal de Música). La creación de un museo que albergara las toneladas de documentos y elementos históricos que los descendientes de antiguos vecinos de la ciudad deseaban donar, fue un viejo anhelo de aquellas entidades que deseaban resguardar esta historia de nuestro pasado.

La inauguración oficial se efectuó el 18 de Junio de 1982 con una muestra de más de 200 fotos del fotógrafo Joaquin Chiavazza. En 1992 abrió sus puertas en su ubicación actual de Bv. Oroño al 2300, donde años atrás funcionaba la Escuela de Aprendices Jardineros, que se había instalado en 1903.

En 2004, en homenaje a uno de los más importantes investigadores de nuestro pasado, pasó a llamarse Museo de la Ciudad Wladimir Mikielievich, albergando toda la biblioteca personal de este gran historiador.

Por otro lado, el Museo Histórico Provincial abrió sus puertas el 8 de julio de 1939. Marc, su impulsor, fue el director hasta el día de su fallecimiento. La idea de un museo histórico persistía desde 1910. Pero hubo que esperar hasta la intervención de Marc para que se concretara. En el año 1936 Julio consiguió el decreto del gobierno provincial para su creación y se pusieron manos a la obra.

Esta casa de historia fue con los años enriquecida con muchas y diversas reliquias. En la actualidad, el 80% de los objetos que se encuentran allí pertenecieron a Julio Marc.

Y por último, el Castagnino. El museo fue inaugurado el 7 de diciembre de 1937. El edificio, donado a la ciudad por Rosa Tiscornia de Castagnino en memoria de su hijo Juan Bautista, coleccionista de arte de principios del siglo XX, es una de las instituciones artísticas más importantes de Argentina. El Castagnino cuenta con obras que se han ido coleccionando desde hace más de 70 años.


Los Monumentos



Bastantes, y muy importantes. El Parque de la Independencia, además de todo lo ya contado, tiene varios monumentos, a modo de homenaje o reconocimiento de diferentes personalidades.

Tal vez el más imponente, por su tamaño y ubicación, es el Monumento a Belgrano. Está en el medio de Bv. Oroño y lleva más de 90 años de historia: fue inaugurado el 12 de octubre de 1928.

A unos cuantos metros de distancia se encuentra el Monumento a Garibaldi. Este en primera instancia fue instalado en el patio de ingreso de la Logia Masónica de Laprida 1029 en el año 1895. Hasta que en 1906 fue trasladado al Parque Independencia, donde desde entonces persiste. Previo al Golpe de Estado de 1976, una bomba destruyó parte de este monumento. Después de muchos años fueron recuperados los trozos pertenecientes al mismo y fue restaurado por un grupo de especialistas.

Por otro lado, en el medio del Rosedal se encuentra el Monumento a la Madre. Fue inaugurado el 10 de diciembre de 1967 con un acto que tuvo gran concurrencia y fue presidido por el entonces intendente Luis Beltramo. La obra del escultor José Gerbino, representa a una mujer junto a sus hijos, parada sobre un globo terráqueo, simbolizando a la madre universal.

Entre tantos otros, en distintas partes del parque, también se encuentran el monumento a Beethoven, Artigas, la poetisa Rosalía de Castro, al dramaturgo Benito Perez Galdos, a José Hernández, a Güemes, un homenaje al animal comunitario, a las cooperativas de la ciudad, etc. Sobre todos esos monumentos se profundizará más adelante.


Las calles



El Parque Independencia posee distintas calles que deben sus nombres a distintos intendentes que tuvo Rosario, escritores y diversas personalidades históricas.

Las calles de los intendentes son Estaban Morcillo (1932 y 1933); Daniel Infante (1912 y 1913); Calixto Lassaga (dos períodos de 1939); Isaías R. Coronado (1927 y 1928); José Lo Valvo (1951 y 1952) y Claudio Newell (1921). Además, la calle Juan Hugo Caésar, quien fue gobernador de Santa Fe entre 1949 y 1952.

Por otro lado, se encuentra la Avenida de las Palmeras, la Avenida Dante Alighieri, poeta italiano, conocido por escribir la Divina comedia, una de las obras fundamentales de la transición del pensamiento medieval al renacentista y una de las cumbres de la literatura universal.

También está la calle Francisco Solano López Carrillo, que fue el segundo presidente constitucional de la República del Paraguay entre 1862 y 1870 y la calle Marcelino Champagnat, que rodea al laguito. Fue un sacerdote francés de la Sociedad de María, y fundador de los hermanitos de María, más conocidos actualmente en el mundo como los Hermanos Maristas.

La Avenida del Museo, que lleva tal nombre por estar donde se ubica el Museo Marc. La Avenida Leopoldo Lugones, que fue un escritor, periodista e historiador, entre otras cosas. Fue el principal exponente del modernismo argentino y su obra poética es considerada como la inauguración en lengua castellana de toda la poesía moderna. Además frente a la cancha de Newell´s está la “Avenida Centenario Newell’s Old Boys”.

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