El asesinato de Francisco Netri: abogado, líder y mártir de la causa chacarera

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El 5 de octubre de 1916, alrededor de las 13 horas, el abogado Francisco Netri caminaba por la calle Urquiza cuando, llegando a la esquina de Mitre, recibió un balazo en el pecho que lo mató.

Se dirigía hacia la sede de la Federación Agraria Argentina (FAA), también en el microcentro rosarino, entidad de la que fue fundador y que presidía hasta ese momento. Malherido, cruzó hasta la vereda de enfrente y se adentró en una peluquería llamada Olimpo; después consiguió llegar hasta el patio, donde se desplomó, muerto.

Netri nació en Lucana, Italia, en 1873 y llegó a Rosario a sus 24 años, anhelando un reencuentro con su familia, que había desembarcado en la ciudad un tiempo antes. Pudo revalidar su título como abogado, obtenido en Nápoles, y era un profesional destacado en la ciudad, además de desempeñarse durante varios años como docente del Colegio Nacional N.° 1.

Cuatro años antes de su asesinato, había sido actor fundamental en el Grito de Alcorta, representando a los campesinos que reclamaban por el alto canon que debían pagar a los subarrendadores o dueños de las tierras que trabajaban. Esa huelga duró alrededor de tres meses y dio origen a la organización gremial de los chacareros con la fundación de la Federación Agraria Argentina. Netri sería en un principio asesor legal para luego convertirse en presidente de esa institución. Desde entonces, comenzó un camino de lucha donde dejó de lado su carrera profesional, su posición económica y, finalmente, su propia vida.



El autor material

El victimario se llamaba Carlos Ocampo, un joven de 21 años cuyos móviles nunca fueron esclarecidos. Ocampo conocía a Netri porque había trabajado en la FAA y también en su casa como portero, aunque en ese momento estaba desocupado. Por eso, en un principio —y en base a su propia declaración—, se especuló con una posible deuda de Francisco hacia él, que sería desmentida los días posteriores gracias a un recibo firmado por ambos, que publicó el diario La Capital. Ocampo mintió, posiblemente, como una forma de encubrir a los autores intelectuales del crimen.

Después de apretar el gatillo, el homicida escapó de la escena. Su renguera le permitió correr poco más de una cuadra y en calle San Lorenzo al 1200 se escondió en un local vacío, debajo de una escalera. Poco después, fue encontrado por un auxiliar de comisaría y un grupo de civiles, que presenciaron el hecho desde un tranvía que pasaba por allí y bajaron a buscarlo. “Sí, soy yo el que lo ha muerto”, admitió.

Los días previos, Ocampo había estado en Buenos Aires, donde visitó a su hermana, que era empleada doméstica. Después, regresó a Rosario y, al momento de la detención, llevaba ropa nueva y una importante suma de dinero para la época que, se presume, fue parte de lo que usó para comprar el revólver con el que asesinó a Netri.



Los interrogantes

Con el autor confeso y la evidencia del arma homicida, lo que no quedaba claro era el motivo del crimen. “Otras deben ser, pues, las causas que indujeron a Ocampo a la muerte alevosa del doctor Netri”, escribió La Capital en su edición del 10 de octubre de 1916, una vez descartada la presunta deuda del abogado. El rumor de que había intereses ocultos detrás del disparo asesino de Ocampo no tardó en aparecer, pero la duda permaneció irresoluta.

El rol de Netri como representante de los campesinos y su liderazgo, que había sido construido en base a un coraje incontenible y a una oratoria notable, despertaba todo tipo de recelos en el sector porque llegaba para discutir el reparto de la renta agraria en defensa de los más desfavorecidos. En esta disputa deben buscarse las claves de su asesinato.

El escritor y militante Pedro Peretti sostiene en su libro ¿Quién mató a Francisco Netri? que el asesinato habría sido instigado por Manuel Rodeiro y Juan Cepeda. Rodeiro era un subarrendador de importante peso en los engranajes del modelo agroexportador de ese momento y Cepeda un político conservador que ocupó distintos roles en el poder santafesino de aquellos años.

Netri y Rodeiro tenían una disputa de larga data, que había iniciado en la localidad de Máximo Paz, pueblo que manejaba este poderoso subarrendador del sur de Santa Fe y donde residía Pascual, párroco y hermano de Francisco. Rodeiro supo llevar un accionar violento ante sus opositores, con un historial que incluía incendios, robos, encarcelación de trabajadores rurales, instigaciones de asesinatos e invención de causas fraudulentas. Y en Cepeda encontraba el apoyo político para salir indemne de esos episodios.

Una de las hipótesis que maneja Peretti es que la soledad de Netri, su confrontación contra otros actores del conflicto y su aislamiento político perjudicaron las posibilidades de dar con los autores intelectuales del crimen: no hubo grandes reclamos de justicia desde ningún sector e incluso tuvo un velorio silencioso —salvo por las palabras de un estudiante del Colegio Nacional—. Netri fue asesinado “en medio de la indiferencia generalizada”, aun de políticos que eran o habían sido sus aliados.

De esta forma, la justicia solo se abocó a juzgar al asesino, pero nunca avanzó sobre los posibles instigadores del crimen. El proceso duró catorce meses y Ocampo fue condenado a diecisiete años y medio de prisión. Más tarde, su pena fue rebajada y se le otorgó la libertad tras una década de encierro. Reconstruyó su vida en Reconquista, donde puso una peluquería, oficio que había aprendido en sus años como recluso.



El legado

Netri se convirtió en un símbolo de la lucha agraria por su rol en vida y por su controvertida muerte. Su recuerdo floreció en la conciencia colectiva como el de un mártir de la causa chacarera, y su legado continúa en la Federación que fundó, vigente más de 100 años después.

Sus restos descansan en el Cementerio El Salvador, donde inaugura el “Paseo de los Ilustres”, un recorrido diseñado por el artista Dante Taparelli y la Municipalidad de Rosario.

El escritor José Pedroni evocó su memoria en el poema Muerte de Francisco Netri, donde escribió:

“No recuerdo los pájaros, ni el cielo; ni el árbol, si lo había;
todo eso tan dulce de cantar cuando no hay muertes en la vida.
Sólo recuerdo tu clavel de sangre. Sólo veo tu espiga.
‘Es el abogado de los campesinos’, una mujer decía,

y tomada del brazo de su hombre, te miraba agradecida”.


Fuentes
Diecidue, Antonio (1969). Netri, líder y mártir de una gran causa. Acción y personalidad del fundador de la Federación Agraria Argentina. Rosario: FAA.
Peretti, Pedro (2017). ¿Quién mató a Francisco Netri?: cómo asesinaron al líder del Grito de Alcorta. Homo Sapiens Ediciones.
A 67 años del asesinato de Francisco Netri. Diario La Capital, Rosario, 6 de octubre de 1983. Por Andrés Bossio.

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Álvaro Llera
Estudiante de Comunicación Social. Realizador audiovisual. Instagram @alvarollera_ | X: @alvarollera_ | Facebook: Álvaro Llera

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