Casa Beige: la ciudad a través de sus vidrieras y las “verdaderas oportunidades”

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Situada históricamente en calle Sarmiento 829, Casa Beige fue un comercio tradicional destacado por su arquitectura y su oferta de vestimenta durante mediados del siglo XX. Famosa por su frase “Compre bien, compre en Beige”, utilizaba slogans radiales y gráficos muy populares, promocionando toallones estampados y otros productos para el hogar.

Tuvo sus años de gloria durante la década del cincuenta, de la mano de una familia porteña llamada “Los Levy”. Por esos tiempos era frecuente que la firma ganara premios por la decoración de sus vidrieras, en competencias organizadas por instituciones platenses con motivo de las fiestas navideñas o los aniversarios patrios.

Participaban comercios prestigiosos de la ciudad, como Gath y Chaves, las tiendas Buenos Aires y El Siglo, La Parisina y La París; las sederías La Época, Lestard, Los Cyclamen, Bignoli, Cavalletti y Norland; o el bazar Parietti.

Ubicada sobre calle Sarmiento, Casa Beige fue recordada por las compras navideñas y de Reyes, sus vidrieras decoradas y la venta de ropa, regalos y artículos para el hogar.


Era un espacio más que se sumaba a formar parte del ritual de “ir al centro” en Rosario entre las décadas del 40 y del 70, cuando las personas pasaban sus tardes recorriendo la peatonal Córdoba en busca de precio y calidad.

“¿Querés fotos de toallones comprados ahí? Hasta ahora los uso y están como nuevos”, me escribió en un mensaje Ana Ferrini, profesora de Letras y fundadora del grupo Basta de Demoliciones.

Las galerías del centro rosarino, especialmente las que conectan Córdoba, Sarmiento, Mitre y Corrientes, son conocidas por su arquitectura y por concentrar numerosos locales comerciales. Entre sus paseos se tejen historias y recuerdos de encuentros entre quienes trabajaban en esos lugares y quienes eran compradores habituales.

La zona donde se encontraba Casa Beige era uno de los núcleos comerciales más importantes de la ciudad, junto a La Favorita, con la que competía. Sin embargo, las calidades eran distintas y el público visitaba ambas tiendas sin distinción, al igual que otros espacios emblemáticos como la Galería Rosario y el edificio Travella.

A través de sus anuncios en los diarios, Casa Beige comunicaba sus días de rebajas y sus liquidaciones al costo. Pero el tiempo fue pasando y la tienda no pudo sostenerse frente a la recesión económica y, sobre todo, frente a la dinámica de una nueva época que trajo consigo una competencia feroz.

Una de las últimas propietarias mencionadas públicamente fue Silvia Chami, nieta del fundador. Ella declaró que la empresa llegó a tener veinticinco locales y uno de los talleres de corte de prendas más grandes del país.

Casa Beige cerró definitivamente alrededor de 2002, en plena crisis económica argentina. En 2003 se realizó un gran remate del mobiliario histórico: cajas registradoras, estanterías de roble, maniquíes, escritorios, espejos y percheros. La subasta convocó a cientos de personas que asistieron más por nostalgia que por necesidad comercial.

Traer hoy a la memoria estos locales históricamente reconocidos por los rosarinos es habilitar un espacio para repensar esos recorridos simbólicos que se tejen en el imaginario de la actividad de “ir al centro”. El hecho de “ir al centro” trae consigo la ilusión de algo y para algo: puede ser comprarse una prenda nueva o simplemente compartir un café con alguien en un bar. El centro de Rosario y sus galerías serán siempre un punto de inflexión en los recuerdos de sus ciudadanos.


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Gina Tebay
Estudiante de Comunicación Social. Instagram: @ginatebay_ | Facebook: Gina Tebay

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