Rosario cumple 169 años como ciudad



Fue el 5 de agosto de 1852 que Rosario pasó a ser tal. Aquel día, dejó de ser una villa para convertirse en ciudad. Durante esa jornada, el entonces Gobernador de Santa Fe, Domingo Crespo, promulgó la ley que declaró a Rosario como ciudad.

Esta declaración permitió que (al abrir Urquiza, presidente de la Confederación, los ríos a la libre navegación) el puerto rosarino y toda su población se comenzaran a expandir a una gran velocidad, haciendo de nuestro puerto el principal de la Confederación Argentina en tan solo algunos años.

¿Pero cómo se llegó a esto?.

Este hecho sin duda cristalizó la voluntad de los rosarinos de entonces de participar en el proceso que condujo a la organización nacional. Los vecinos de la hasta entonces Villa del Rosario habían ayudado decisivamente a la campaña de Caseros, sublevándose y marchando a combatir junto con el general Urquiza.

Anteriormente, la Villa del Rosario, como era conocida siendo no más que un conjunto de casas bajas y calles mal delineadas que apenas si llegaba a los 3000 habitantes, había sufrido la postergación del centralismo de Buenos Aires. Su puerto natural, que brindaba excelentes perspectivas desde el punto de vista del libre comercio, había sido cerrado a los buques extranjeros por un decreto del gobernador de Buenos Aires, Juan Manuel de Rosas, el 22 de enero de 1841.

Tras la batalla de Caseros (en la que combatieron dos batallones de rosarinos) y el triunfo de Urquiza sobre Rosas, los milicianos fueron especialmente felicitados por Urquiza, con la promesa de que ayudaría a la Villa en sus aspiraciones de progreso.

Como consecuencia de ello, el 9 de junio de 1852, Urquiza le escribió una carta a Crespo, el Gobernador de Santa Fe, para que procurara erigir a Rosario como ciudad. El mandatario provincial gestionó por sí mismo, ante la Junta de Representantes, para que se sancionara la ley respectiva. Crespo se justificó ante la legislatura provincial basándose en la posición geográfica estratégica para el comercio internacional.

Fue tiempo después, que el mismo Sarmiento afirmó: “El Rosario está destinado por su posición topográfica a ser uno de los más poderosos centros comerciales de la República Argentina».

Así fue como Rosario se convirtió en ciudad. En tanto, dos años más tarde de su declaración como tal, Crespo decretó que la flamante ciudad debía ser comandada por un Jefe Político. Para tal tarea fue asignado el Brigadier General Benjamín Virasoro, quien aseguró proteger a todos los ciudadanos. Su sede sería el edificio que se construyó en la esquina SO de Buenos Aires y Córdoba, donde hoy está el Correo Central. El mismo duro algunos años, ya que fue demolido cuando las autoridades se trasladaron a su entonces nueva sede en Dorrego y Santa Fe.

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