Las Cuatro Plazas de barrio Belgrano: orígenes y escenas que hicieron historia

Lugares que perduran Más reciente

El proceso de migración que caracterizó al país en el siglo XIX impulsó, entre otras cosas, la ampliación de límites y urbanización de territorios. Esta realidad no fue ajena a Rosario que, declarada ciudad en 1852, asombraba por su crecimiento sostenido. En unos 20 años se triplicó la cantidad de habitantes: pasó de 50 mil en 1887 a 150 mil en 1906. Esta expansión se vio reflejada en la creación de distintos barrios, uno de ellos el actual Belgrano.

Los orígenes del barrio están vinculados a la imagen del empresario multifacético Nicasio Vila y a su esposa María Echagüe, quienes compraron 91 hectáreas y propusieron que el oeste rosarino dejara de ser un paisaje rural y en él se fundara un pueblo. El 8 de noviembre de 1891, después de varias gestiones, Vila inauguró el pueblo Eloy Palacios: 100 hectáreas, 300 vecinos y una plaza principal fueron la semilla del lugar que hoy conocemos como Barrio Belgrano.

La Parroquia San Antonio de Padua; la Escuela Municipal N°8 (1892), actual República del Brasil; actividades comerciales e industriales marcaron el ritmo del nuevo barrio. En 1906, el municipio cambió el nombre del pueblo a Barrio Vila y finalmente, en el contexto del primer centenario de la Revolución de Mayo, en 1910, pasó a llamarse Barrio Belgrano.



Corazón del barrio

Las Cuatro Plazas, emblema local, tienen su origen en esta historia. Los planos originales del pueblo incluían una gran plaza en la que desembocaban dos avenidas principales: Gálvez y Vila (hoy Mendoza y Provincias Unidas, respectivamente). En 1905 dichas avenidas fueron extendidas hasta el centro de la plaza, en donde se construyó una rotonda para el cruce de calles. Así nacieron las cuatro plazoletas. Esta modificación junto con la llegada de la línea 14 del tranvía y la fundación de la Sociedad Cosmopolita Filantrópica y Creativa cambiaron radicalmente la fisonomía y vida del barrio, aunque manteniendo siempre un aire familiar que, según vecinos, se sostiene hasta el día de hoy.

En 1943, las plazoletas se bautizaron como Plaza Bartolomé Mitre, nombre que llevaron hasta 2010; cuando los vecinos decidieron homenajear a distintas personalidades del barrio. Cuatro figuras elegidas para rebautizar los espacios públicos: Eufrasia Iaconis; Tito Arpesella; Eloy Palacios y Demetria Barcia. Más allá de toda formalidad, popularmente, el espacio es mencionado y referido como Las Cuatro Plazas.



Plazas que guardan historias

En 135 años Las Cuatro Plazas fueron escenario de muchas historias, tanto individuales como colectivas. Algunas se miran con orgullo -como el reloj público, obra del artista belga Luis Vertrasten, inaugurado en 1943- y otras con nostalgia –como el carrito que vendía hamburguesas y choripanes a mediados de 1979. También hay lugar para las historias del horror, como la Causa las Cuatro Plazas.

Una madrugada de abuso de poder

El 23 de marzo de 2018, siete jóvenes amigos (seis varones y una chica, de entre 21 y 23 años) se encontraban en las Cuatro Plazas, compartiendo gaseosas y charlas cuando un operativo policial se presentó en el lugar repentinamente. Una veintena de uniformados obligó a los jóvenes a ubicarse frente a los móviles policiales, mientras ejercían maltratos verbales y físicos. Uno de ellos intentó escapar, pero fue alcanzado por efectivos que lo golpearon y amenazaron. El grupo de amigos fue trasladado a la comisaría 14ª, donde estuvieron detenidos sin fundamento hasta mediados de la tarde siguiente, mientras continuaban los hechos de violencia amenazas y humillaciones. Las actuaciones policiales quedaron registradas en documentación fraudulenta elaborada por los propios agentes.



La Causa Cuatro Plazas puso sobre la mesa nuevamente el tema del abuso de poder por parte de la fuerza. Durante años, el reclamo por los hechos violentos se mantuvo firme. Vecinos acompañaron a los jóvenes que, junto a familiares y distintos organismos, exigieron justicia. Finalmente, ocho años después de la noche violenta, nueve agentes fueron condenados por apremios ilegales e incumplimiento de deberes de funcionario público; mientras que doce fueron absueltos por el beneficio de la duda. La condena sentó precedentes en el avance contra la impunidad.

Las Cuatro Plazas, como otros tantos espacios públicos de la ciudad, son hoy un sitio de pertenencia para vecinos y vecinas. Las historias que allí se gestaron van más allá de los límites del barrio y forman parte de la identidad rosarina.


Fuentes

Barrios con historia- La Capital (2016). De Marco, Miguel A, De los orígenes y los barrios de Rosario. La expansión al oeste (tercera entrega).
Geocities (+)
Diario La Capital (+)
Planaxia (+)
Municipalidad de Rosario | YouTube (+)
Página/12 (+)

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Evangelina Sanoni
Docente y Periodista. Instagram: @evasanoni | Facebook: Evangelina Sanoni | X: @evasanoni

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