A 41 años de la tragedia del Rilke II

Efemérides


Más de cuatro décadas pasaron de aquella madrugada que sucedió un hecho lamentable. Un sujeto arrojó nafta sobre el ingreso de la whiskería Rilke II, ubicada en un subsuelo de Maipú 770, a metros de calle Córdoba, provocando un gran incendio en lo que también era la única salida del lugar y dejando 15 personas fallecidas y una decena de heridos.

Aquél miércoles 5 de diciembre de 1979 quedaría marcado por siempre en el calendario de Rosario. Faltaba poco para que aparezca el sol y comience una rutina cotidiana en la ciudad. Transeúntes que concurrían a sus trabajos y otros regresando a sus hogares tras una noche de diversión.

Pero ese amanecer no sería como cualquiera. Esta vez, Rosario amaneció entre fuego, humo, gritos y espanto. Minutos atrás, dentro del Rilke II, un sujeto identificado como Juan Antonio Basavilbaso, ebrio, comenzó a generar disturbios y fue expulsado del lugar. Lleno de ira, amenazó: “Ya van a ver lo que les ocurrirá”.

Acto seguido, el hombre de 49 años se fue hasta la estación de servicio de 3 de Febrero y Entre Ríos y volvió con un litro de nafta, el cual esparció sobre la entrada del lugar.

Rápidamente el fuego se empezó a extender por toda la escalera, alcanzando cortinas, alfombras, sillones y todo lo que se topaba.

Un grupo de jóvenes pudo atravesar el fuego y escapar, mientras que el resto buscaron alcanzar las ventanas y al no lograrlo se refugiaron en los baños, convirtiéndose en una trampa mortal. Fallecieron todos por asfixia.

El autor del hecho fue detenido al siguiente en su casa, tras ser identificado gracias a testigos que lo habían visto y aportaron su testimonio. Confesó su crimen y afirmó “Sólo quería quemar el frente”. Terminó causando la peor tragedia que había vivido Rosario hasta entonces.

El hombre era apodado como “Bolita de barro” y ya contaba con varios antecedentes penales. Entre ellos, había incendiado otro bar nocturno cinco años antes aunque esa vez no produjo víctimas. Además, era caratulado como punga y ladrón.

Fue condenado de 10 a 15 años de cárcel, y nada se sabe de él después de transcurrido ese tiempo, probablemente ya mucho más avejentado.


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